Paul Schrader y Martin Scorsese 1982: charla de colegas

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Buscando información para un post que estoy preparando, me he topado con esta charla de amiguetes que Paul Schrader y Martin Scorsese registraron en 1982 para la revista Cahiers du Cinéma, es decir, cuando ambos tenían 36 y 40 años, respectivamente. Habían pasado 6 años desde Taxi Driver y solo 2 desde Toro Salvaje. Me ha parecido valiosísima por sí misma (como encontrarme con un mosquito prehistórico en ámbar), así que os la pego tal cual. Empieza con una introducción de Schrader…


“Esta entrevista, encomendada por Cahiers du Cinéma, fue realizada el 29 de enero de 1982 en el departamento de Martin Scorsese ubicado en Manhattan. Marty había pasado toda la noche editando El rey de la comedia (The King of Comedy); yo había pasado la noche deambulando por Upper West Side. A las 7 A.M, la luz del amanecer baña el río Hudson, comenzamos nuestra conversación”.

 

Paul SCHRADER: ¿Qué peliculas te atrajeron cuando eras adolescente?

Martin SCORSESE: Muchas, muchas películas -sólo mencionaré las que se me vienen primero a la mente. La primera imagen que recuerdo de mirar una película en una sala de cine -mi papá acostumbraba llevarme al cine debido a mi asma- era un trailer en Trucolor de Roy Rogers y su caballo saltando una tronco. Mi padre me preguntó “¿Sabes qué es Gatillo?”. Yo le dije, “Esto es un gatillo.” (Scorsese agarra el gatillo de un arma imaginaria). Yo tenía aproximadamente tres años de edad. Mi padre dijo “No, Gatillo es el nombre del caballo”. Y allí estaba este hermoso caballo y su jinete con flequillo saltando y volando por el cielo como un ángel. Desde esa vez siempre quise ser vaquero y nunca lo fui.

SCHRADER: Entre los siete y diez años ¿qué películas preferías?

SCORSESE: Principalmente westerns. Duelo al sol. Mi madre me llevó a verla, mi padre no fue. Por alguna extraña razón la película me impresionó mucho. Hasta hoy. Y nunca he podido ver el final; me cubro los ojos. Me parece una historia de terror. Los dos enamorados que se aman tanto hasta el punto de tener que matarse entre sí…

SCHRADER: ¿En qué punto la pubertad se manifestó en tu experiencia de ir al cine? ¿Quiénes fueron las primeras mujeres, como mujeres propiamente tales, que viste en pantalla y que deseaste sexualmente?

SCORSESE: ¿Cuáles deseaba o en cuáles tenía interés en cómo se veían?

SCHRADER: Ambos casos.

SCORSESE: ¿Y qué hubiese sentido si las tocaba?

SCHRADER: Sí.

SCORSESE: Barbara Britton, yo estaba enamorado de ella. Barbara Britton y John Paine fueron mis favoritos.

B. Britton

SCHRADER: ¿Qué edad tenías en ese entonces?

SCORSESE: Como diez años. Balas vengadoras. Barbara Britton aparece ahí, sabes. Recuerdo que viajaba en un bus, yendo a verla. Me recuerdo pensando, ¿qué le pasa a esta gente? ¿No se han dado cuenta que están dando Balas vengadoras? Están en un bus, ¿qué pasa con ellos? ¿Por qué no han ido al teatro?

SCHRADER: ¿Ella fue la primera por quien perdiste la cabeza?

SCORSESE: Luego, en 1956. Elizabeth Taylor aparece en la portada de la revista Life en un fotograma de Gigante, sentada en una cama. Estaba realmente bellísima. Oh, pero también estaba Jean Simmons en Cadenas Rotas. Bellísima. Siempre fue hermosa.

Tuesday Weld

SCHRADER: Como sabes, no se me permitió asistir al cine cuando era niño. Una de las primeras películas que vi fue Wild in the Country con Elvis Presley y Tuesday Weld. Tuesday tenía dieciséis en ese tiempo y me enloquecía. Una de las más extrañas experiencias cuando vine a Hollywood fue estar cerca de Tuesday Weld. Pensé que estaba en otro planeta.

SCORSESE: Estoy tratando de recordar. Nunca me interesaron las mujeres en las películas, a decir verdad. Me pregunto por qué…

SCHRADER: Debo hacer una excepción, pues después de que leí Jerusalem, Jerusalem (El primer guión de Scorsese, precediendo a Who`s that Knocking at my Door?), me percaté del enorme impacto sexual de las películas en ti.

SCORSESE: Una de las primeras imágenes sexuales que recuerdo de un film, aparte de Duelo al sol, fue Peter Pan. En una escena, Wendy tenía que cruzar sobre una roca, ella levanta su vestido, se le ve su pantorrilla; lo que era absolutamente maravilloso. Disney tenía todo. Michael Powell estaba bien, pero Disney era un verdadero genio. Ella tenía unas piernas fabulosas, en serio. Realmente fue un shock. Me dije “Ya está. Estoy enamorado de Wendy”.

SCHRADER: El viejo Walt sabía cuáles botones apretar…

SCORSESE: Creo que es la primera vez que te cuento esto… Una tía, mi tía Mary, una dama muy estirada, me llevó a ver una función doble: Bambi y Retorno al pasado

SCHRADER: ¿Con quién te identificas más, con Mitchum, Douglas o Greer?

SCORSESE: Me olvidé de las mujeres, sólo recuerdo las gabardinas. Pero durante todo el film yo preguntaba “¿Cuándo saldrá Bambi?”. Mi tía me respondía siempre “¡Cállate, esto es bueno, te mataré!”.

SCHRADER: Por los doce años, debiste comenzar a sentir una picazón entre tus piernas.

SCORSESE: Fue en High school confidential con Jerry Lee Lewis y Blackboard Jungle. El sexo venía en la pantalla con la música y lo sabías. Mi padre estaba sentado cerca de mí y estaba consternado. Cuando apareció el logo de la MGM y escuchabas a Bill Haley… quiero decir que la película no era lo mejor, pero para mí era algo…

SCHRADER: Estrictamente bajo la cintura.

SCORSESE: Exacto.

SCHRADER: ¿En qué medida tu amor por las películas de barrio se mezclaba con un conocimiento de filmes extranjeros?

SCORSESE: Mi padre compró un televisor de 16 pulgadas en 1948. En ese tiempo se exhibían muchas películas por televisión. Ocasionalmente veía películas italianas los viernes en la noche…

SCHRADER: ¿Subtituladas?

SCORSESE: Por supuesto. Exhibían Paisa y Ladrón de bicicletas; mi abuela lloraba, mi mamá lloraba. No les gustaba verlas porque los hombres estaban en la guerra, pero los hombres querían ir. Las mujeres se enfurecían mucho.

Paisà (Roberto Rossellini)

SCHRADER: ¿No había una clara demarcación entre películas norteamericanas y extranjeras? ¿Las mezclaban entonces?

SCORSESE: Sí, excepto los westerns.

SCHRADER: ¿Hubo un punto en el que las películas norteamericanas divergieron de las extranjeras?

SCORSESE: En 1958, cuando descubrí a Bergman por mi cuenta. Cuando estaba en la secundaria. Todos los films de Bergman tenían títulos como Un verano con MónicaA Secret Shame of Love. Todos en la Lista de Condenados. Fui a ver Sonrisas de una noche de verano y hasta hoy todavía no la entiendo…

SCHRADER: Sí, en algún lugar de mi imaginación adolescente Sonrisas de una noche de verano y The Immoral Mr T´s (Russ Meyer) fueron equivalentes.

SCORSESE: Finalmente vi The Immoral Mr T´s cuando tenía 22 años. Nunca tuve las agallas para ir a aquellos teatros. En la misma época, sin embargo, vi El séptimo sello y me percaté de que, por supuesto, todos los grandes cineastas estaban en Europa. Durante tres años tuve esta sensación de esnobismo de que los films norteamericanos eran malos. Entonces, en 1961 leí, en Film Culture, un artículo de Andrew Sarris basado en las teorías de Cahiers, la politique de auteurs, lo que es historia vieja ahora. Pero recorría las listas y subrayaba los que había visto y ponía una estrella a los que me habían gustado. De todos los directores, me gustan más los directores “de panteón”. Me gustan los mejores films de John Ford, y no todos son westerns.

SCHRADER: En aquel tiempo debiste percatarte que podías expresar ideas a través de las películas.

SCORSESE: Pero El séptimo sello es también muy emocional. Cuando los penitentes llegan… ese diálogo es extraordinario.

SCHRADER: Noté que citaste El diario de un cura de campaña en Jerusalem, Jerusalem. ¿Cuándo la viste?

SCORSESE: Por ahí por 1964. Debo hacer una confesión. Es muy difícil para mí verla de nuevo. Eso y Ordet.

SCHRADER: Las vi hace un año atrás. Te querré siempre es difícil para mí.

SCORSESE: Puedo ver Te querré siempre una y otra vez. Lloro y me enloquezco. Pero aquellas dos películas y Europa 51,son sorprendentes. Realmente no las puedo aguantar. No puedo. No me puedo controlar.

"Te querré siempre" (Viaggio in Italia, Roberto Rossellini)

SCHRADER: Déjame preguntarte otra cosa. (Consulto algunas notas garabateadas) Veamos, escribí esto muchas horas atrás, cuando estaba menos cansado que ahora. ¿Deseas que la historia te recuerde?

SCORSESE: ¿Puedo ser elocuente pero insincero y decir ‘seamos pretenciosos’, vale? No sé qué habría respondido si otra persona me hubiese preguntado eso. Pero lo repito, mi ego es enorme. Me gusta ese asunto. Sí, probablemente me gustaría. Ignoro la razón.

SCHRADER: Si tuvieras que escoger…

SCORSESE: Eso de ser recordado es devolver a su sitio al destino y a la salvación del alma. ¿Cómo podrías hacer eso? No puedes.

SCHRADER: Si tuvieras que escoger entre ser recordado o realizarse ¿qué escogerías?

SCORSESE: Realizarse. Debes estar contento contigo mismo. No necesariamente feliz, puedes ser miserable pero realizado.

SCHRADER: ¿Es decir, mandar a la mierda con la historia cuando se trata de realización personal?

SCORSESE: Es duro reemplazar algo en lo que realmente crees. La salvación del alma, sea en lo Presbiteriano, Judío, Católico o lo que sea. ¿Me entiendes? Si no tienes alguna creencia en eso ahora, estás muerto.

SCHRADER: Cuando estaba en Amsterdam-creo que hemos hablado de esto antes- dando una conferencia, aproveché y fui al Rijksmuseum, probablemente el museo mejor organizado del mundo. Todos fieles a Van Gogh, totalmente fieles y organizados en torno a los treinta y nueve miserables, crecientemente tormentosos años de la vida de un hombre. Y recuerdo que estaba en medio de la conferencia cuando me sacudió un pensamiento: se lo dije a la audiencia, “Si alguien viniera ahora y me ofreciera un trato, si dijera ‘te construiremos un museo si vives una vida como la de Van Gogh’, y yo dije…

SCORSESE:Creo que me negaría’.

SCHRADER: Exacto.

SCORSESE: Ese camino ya ha sido recorrido.

SCHRADER: ¿Hubo algún instante en el cual fue más importante ser recordado?

SCORSESE: Sí, cuando estaba tratando de hacer Malas calles. Cuando realicé experimentos en Alicia ya no vive aquí y en Taxi Driver. Jamás pensé que Taxi hiciera dinero. Precisamente había encontrado unos rollos de 8 mm de tú, yo y Vernon Zimmerman jugando bolos en Los Angeles. Es maravilloso. Estaba guardado. Lo puse todo junto.

SCHRADER: No recuerdo eso.

SCORSESE: Es maravilloso. Es hermoso porque fue sólo un mes antes de que ocurriera. Con Michal y Julia (Phillips, los productores de Taxi Driver), ese domingo en la mañana después lo abrí y fue un éxito. Hicimos el film porque sentimos algo, la cosa de Memorias del subsuelo (F. Dostoyevski).

SCHRADER: Eso es una bendición del éxito. Permite a uno vivir sin preocuparse sobre ser recordado.

SCORSESE: Sabes, fue cuando hicimos Taxi Driver que me pareció una gran, gran nota a pie de página para mi vida. Porque lo fue. Si alguien, cien años adelante, encuentra esto y no hay créditos – y si hubiera créditos, no pudieran leerlos – sin embargo entendiese lo que había. Incluso entonces, de no ser recordado…

SCHRADER: … a ser un dios desconocido…

SCORSESE: Exacto. Para mí, el proceso de realizar una película era más importante que el resultado final. Y sabes que la segunda semana amenacé con parar. Amaba tanto esto que quería destruirlo. [...]

SCHRADER: Pero tenías ambiciones, esperanzas que no puedes negar…

SCORSESE: Está bien, pero yo ya había hecho una película para Roger Corman. Así, Malas calles se fue al armario, hice otra película para Roger. Pero al menos había realizado un film ítalo-americano que supuestamente nadie querría ver.

SCHRADER: Espero no permitirte decir que nunca tuviste ambiciones para esa película.

SCORSESE: No, no. Fue mi vida entera. La única otra cosa que me dio ese fuego fue Taxi.

 

Paul Schrader, Martin Scorsese y Robert de Niro

(Vía: Apocatastasis.com: Literatura y Contenidos Seleccionados)

 

Blog de ESCRITO POR

Escrito por Sábado 26 mayo 2012

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