Diez actores atípicos, rarunos y a contracorriente

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Se salen del tiesto, de la norma, de lo que se suele entender por una estrella al uso, de ésas que cumplen las normas de la industria.
Aquí va una decena de hombres y mujeres políticamente incorrectos, con temperamentos irreprimibles y caracteres tremendos:

 

 

1. Marlon Brando.
No precisa presentación.
De ser un sex-symbol a un monstruo de la interpretación que nadie superará.
Una presencia arrolladora que acabó viviendo en una isla paradisíaca, escondido de los medios y manteniendo sólo amistad con un cachorro que intenta -sin éxito- imitar su disidencia: Johnny Depp.

 

 

2. Klaus Kinski.
Otra bestia parda, ésta alemana, que convirtió cada rodaje en una pesadilla infernal para sus directores y productores.
Excéntrico, excesivo, histriónico y de un carácter indomable, dejó maravillas tormentosas junto a su ex amigo Herzog como Nosferatu, Aguirre, la cólera de Dios y Fitzcarraldo.
Parece mentira que de este demonio surgiera un ángel como su hija Nastassja.

 

3. George C. Scott.
Rechazar un Oscar es algo que marca.
Si Brando mandó a una india para que recogiera el suyo, el protagonista de Patton declaró que él no acudía a esa feria de la carne que es la ceremonia de las estatuillas doradas.
Dicen que levantaba la mano a Ava Gardner, pero lo cierto es que estuvo brutal en Teléfono rojo, de Kubrick, y en dos pesadillas que daban mucho miedo: Hardcore, un mundo oculto (una bajada a los infiernos del brutal Paul Schrader) y Al final de la escalera, una película fantasmal que adora Alejandro Amenabar.

 

4. Amanda Plummer.
Asegura su padre, el genial Christopher (que este año recibió su primer Oscar, por interpretar al viejete que sale del armario en Beginners), que su hija Amanda es lo mejor que ha hecho en su vida.
Si habéis visto a esta reina del cine indie en El rey pescador, Pulp Fiction o Besos de mariposa (en el rol de una lesbiana no precisamente pacífica, en una de las cintas más radicales de Michael Winterbottom), por ejemplo, podréis entender a su orgulloso papá: su rostro, su mirada perdida y su gestualidad fuera de toda norma no son frecuentes en la pantalla.

 


5. Vincent Gallo.
Uno de los demonios favoritos del compañero de blog Escrito por (escribid su nombre en el buscador de esta web y encontraréis varios post suyos dedicados a su triste figura), es un tipo feucho, flacucho y desaliñado que también dirige y que en su momento fue lo más cool que parió el festival de Sundance.
Nunca lo veréis en la alfombra roja de los Oscar, le gusta dar la nota y montar escándalos con sus declaraciones/acciones de todo tipo. ¿Pose o realidad? Sólo él lo sabe…

 

6. Charlize Theron.
Es una estrella que no se toma demasiado en serio lo suyo, que no es precisamente poco.
Es guapa, inteligente y rebosa sentido del humor, lo cual se echa mucho de menos en las de su estirpe divina.
Es algo así como la versión femenina y actual del mejor Robert de Niro, una mutante que ahora hace de madrastra de Blancanieves en las salas y que cada vez que se apea del tacón, la falda y el maquillaje nos deja ko, véase Monster, La carretera o En el valle de Elah

 

7. Paul Giamatti.
Con su físico regordete no será nunca un galán, pero se ha convertido, poco a poco, en una presencia arrolladora en el cine más alternativo e interesante de los USA, véase sino American Splendor, Entre copas y El mundo según Barney.
Yo lo veo como una especie de José Luis López Vázquez en versión americana, capaz de interpretar cualquier cosa con una mezcla de sensibilidad, naturalidad y carisma que le hacen especialmente empático y… atípico.

 

8. Kevin Spacey.
Llegar al estrellato a base de interpretar a retorcidos y rarunos es todo un hit en una profesión que prefiere ensalzar lo standar: sus roles en Sospechosos habituales, Seven y American beauty no los acepta -y borda- cualquiera.
Además, mantiene su vida privada al margen de paparazzis, se dedica al teatro mientras podía estar reinando en Hollywood y tiene muy claro que a talento pocos le eclipsan.

 

9. Robert Blake.
¿Habéis visto Carretera perdida, una de las películas más oscuras -que ya es decir- de David Lynch?
Pues no os la perdáis (TCM autor la emite estos días) porque, entre otras lindezas, ofrece el regreso de aquel perfeccionista actor que fue niño prodigio, el asesino de A sangre fría en la adaptación del novelón de Truman Capote que realizó Richard Brooks y se hizo famosísimo en la tele de los setenta como el inspector Baretta.
Tras una década apartado del mundanal ruido del cine y dedicado a perderse por derroteros varios (su vida es un guión de lo más escabroso, donde no faltan ni las drogas ni la acusación de asesinato de su mujer), Lynch le recuperó para meternos mucho miedo en el cuerpo con su rostro marcado por la fatalidad.

 

 

10. Nacho Vigalondo.
El hombre orquesta español del momento, que se pone a ambos lados de la cámara tranquilamente, con una naturalidad, frescura y sentido del absurdo heredado de los hermanos Marx.
Pocos como él encarnan tan bien al fracasado habitual, el pringao enamoradizo, el disparatado científico (vease Los cronocrímenes) y al hombre ridículo que todos llevamos dentro.
Un tipo sin término medio, que no deja indiferente: o apasiona o provoca urticaria: ¿en qué bando estás tú?


Escrito por Miércoles 23 mayo 2012

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