El Halcón maltés: el material con el que se fabrican los sueños
El Halcón maltés reúne tres nombres vitales del cine negro: John Huston, Dashiell Hammett y Humphrey Bogart. Uno dirigiendo, otro escribiendo y el último interpretando nos han hecho pasar tantos buenos ratos, que sin lugar a dudas estamos ante tres artistas de los que tallan el material con el que se fabrican los sueños.
Ópera prima de John Huston, basada en la novela homónima de Hammett, la acción tiene lugar en San Francisco. El detective privado Sam Spade (Bogart) recibe de una seductora mujer, la Sra. Wonderly, el encargo de investigar a un personaje oscuro, Floyd Thursby. Pocas horas después mueren asesinados el socio de Spade, Miles Archer y Thursby, lo que abre un árduo proceso de investigación sobre la lucha de varios personajes por hacerse con un halcón de tamaño natural, de oro macizo e incrustaciones de piedras preciosas, obsequio de los malteses a Carlos I de España, en 1539, robado por corsarios antes de su entrega al destinatario.
La película está considerada por muchos críticos y estudiosos como la primera obra de cine negro (film noir). Lo cierto es que la novela ya había sido adaptada anteriormente en dos ocasiones con escaso interés. Por tanto si bien no es el primer film que aborda este tipo de contenido, sí abre un camino a un género considerado menor otorgándole una serie de pautas narrativas y estéticas que influirán en films posteriores como Chinatown, Laura, El sueño eterno o Sed de Mal.
En cuanto al contenido, El Halcón maltés apuesta por cierto aire de fatalismo y pesimismo, así como presenta a la figura del oscuro, violento e inteligente detective privado o la femme fatale. Además, se recurre al uso del flashback como elemento vital de la investigación, y a la construcción de guiones circulares con numerosos giros de trama.
Y en lo relativo a los recursos técnicos, hay dos elementos de suma importancia: uno es utilizar los planos picados, que además de otorgarle al protagonista cierto aire mítico, servían para disimular la baja estatura de Bogart. El segundo es la iluminación cenital, que marca los rasgos faciales de los personajes, ademas de crearles sombras que potencian las vacilaciones morales de los intérpretes.
Con guion del propio Huston, la adaptación es bastante fiel y sigue al pie de la letra la novela, tanto que las alusiones a ciertos personajes homosexuales son más o menos evidentes en el film. Huston aborda la condición humana a través de sus más bajos instintos como son la codicia y la mentira. Nadie está a salvo de ello, ni siquiera Spade. Mención especial merecen los diálogos, las cosas se dicen, no se ven. Por cierto unos diálogos que suenan a cine y literatura por los cuatro costados.
Parece mentira que esta película sea una ópera prima. Nada en ella falla, desde la puesta en escena, se cuenta que Huston la tenía planificada plano a plano, hasta las interpretaciones, que además de Bogart cuenta con Peter Lorre, Mary Astor, Sydney Greenstreet y su propio padre en una breve aparición, Walter Huston.
En cuanto al final y su mítica frase (“está hecho con el material con que se fabrican los sueños”), ésta no estaba en la novela y es aportación de Huston. La cita proviene de La Tempestad de Shakespeare y sin pretenderlo se ha convertido en la mejor definición que se ha hecho nunca del cine.
Escrito por Martes 22 mayo 2012

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