Raquel, Raquel: el regalo de Paul Newman

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Raquel, Raquel es un regalo. Un regalo que la industria concede a la que entonces, allá por 1968, es su mayor estrella, poder dirigir un drama intimista, un regalo de Paul Newman a su mujer Joan Woodward y un regalo como caído del cielo para el espectador. El bueno de Paul podría haber hecho de su debut todo un acontecimiento, podría haber dirigido la peli que le hubiera dado la gana, la súper producción, el hit del año, y se conformó con una historia sencilla, de sentimientos, de personajes atrapados en su interior.

 

Joan y Paul, la pareja perfecta

 

Basada en la novela A Jest of God de la canadiense Margaret Lawrence, Raquel, Raquel, narra la historia de Raquel Cameron (Joan Woodward), una maestra de la escuela local, de unos 35 años, soltera y dominada por su madre, que lleva una vida rutinaria, insatisfactoria, sin perspectivas y sin alicientes. Sin embargo, algo nuevo sucederá cuando se encuentre inesperadamente con un antiguo compañero de estudios.

 

Estamos ante la radiografía de una mujer. Raquel se desnuda delante del espectador y nos ofrece sus sentimientos. Todo aquello que siente, padece, piensa, anhela, recuerda, sueña… Todas las emociones posibles de una mujer se concentran en este drama sobre la condición femenina. Esta Miss Dalloway a la americana, interpretada magistralmente por Woodward, que pasa sus días entre la frustración y la resignación, aunque con la esperanza última de que algún día todo cambiará.

 

Dirigir a veces es llorar

 

Paul Newman demuestra en su debut como director, su amor a la profesión de actor, tanto o más como su amor a la que era su mujer Joan Woodward. La dulzura y sutilidad de las miradas de la actriz denotan una brillante dirección. La cámara alrededor de su personaje, la introspección de los gestos, la luz de sus pensamientos a través de los encuadres son la mejor prueba de ello.

 

Lo importante de Raquel, Raquel, es que la liberación de esta mujer oprimida e insatisfecha no viene de la mano de un príncipe azul. Quien despierta a Raquel de su letargo, de su maldición, es ella misma gracias a un tipo corriente que no le promete amor eterno, y cuya vida no es mucho mejor que la de ella. Estamos en 1968 y el feminismo está tomando fuerza en la sociedad. Raquel, Raquel  defiende la autonomía e independencia de la mujer y pone en cuestión la jerarquía de valores de una sociedad que parece apadrinar a las mujeres, así como pone de manifiesto la libertad sexual, una visión natural de la homosexualidad femenina y el fin de los prejuicios.

 

La liberación de Raquel

 

La película no es redonda, peca de cierto regusto estilista narrativo, como el abuso de los flashbacks, pero aún así la fuerza de Woodward y el resto del elenco y la fuerza de la historia nos permiten recrearnos con un film sublime, cargado de profundidad, lirismo y belleza.

 


Escrito por Domingo 6 mayo 2012

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