Estrellas encarnando a escritores reales

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Hoy, San Jordi, se celebra el día del libro y las bibliotecas y no, no voy a hablar de adaptaciones cinematográficas de grandes o pequeñas novelas, sino de actrices y actores que, por exigencias del guión y de la historia, se metieron en la piel de escritores de todos los tiempos, aquéllos que nos han dejado un legado único e irrepetible.
Se aceptan nuevas incorporaciones, las que tú recuerdes.
Ahí van los míos:

 

 

Johnny Depp encarnó al creador de Peter Pan, Campanilla y el capitán Garfio, o sea J.M. Barrie, en Descubriendo nunca jamás.

 

 

Jane Fonda era Lilliam Hellman en Julia, penúltima película de Fred Zinnemann.

 

 

Nicole Kidman se puso la napia de la suicida Virginia Woolf en Las horas y se ganó un muñeco dorado.

 

 

-El galo Philippe Noiret encarnó al Nobel chileno en El cartero y Pablo Neruda.

 

 

-El guapo argentino Alberto Ammann ha sido hace nada el gran poeta español en Lope, una superproducción con acción y romance.

 

 

Joseph Fiennes era el mítico escritor del título en la descafeinada Shakespeare in Love.
El poco conocido Rafe Spall hizo hace nada el mismo papel en Anonymous.

 

 

-El excesivo Gary Oldman alcanzó fama mundial con un personaje real a su medida: el también extremoso autor gay británico Joe Orton, asesinado por su amante en la vida real y en Ábrete de orejas.

 

 

-El actor orgullosamente gay Stephen Fry se sintió la mar de cómodo dando vida al genio que escribió La importancia de llamarse Ernesto y El retrato de Dorian Gray en el biopic Wilde.

 

 

-Leonardo DiCaprio ha sido dos veces escritor en pantalla: Tobias Wolff en Vida de este chico y A. Rimbaud en Vidas al límite, donde David Thewlis fue su amigo Verlaine.

 

 

-El japonés Ken Ogata se reencarnó en el filofascista y suicida Mishima por gentileza del siempre interesante Paul Shrader.

 

 

-Fred Ward fue el erotómano Henry Miller en Henry and June, compartiendo cartel y lecho con Maria de Medeiros (Anais Nin) y Uma Thurman.

 

 

Mary Shelley, mamá de Frankenstein, ha tenido dos rostros cinematográficos: la malograda Natasha Richardson en Ghotic, de Ken Russell, donde Gabriel Byrne se metió en el pellejo de Lord Byron; y la desconocida Lizzy McInnerny en Remando al viento, de nuestro Gonzalo Suárez, que pensó que Hugh Grant podría tener la pinta de Byron.

 

 

-El viperino y genial Truman Capote también ha sido duplicado por el cine, con los físicos de Toby Jones en Historia de un crimen y Philip Seymour Hoffman en su esperado biopic. ¿Cuál os gustó más?


Escrito por Lunes 23 abril 2012

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