Mujercitas: Todas queremos ser Jo March

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Hay un momento en la vida de muchas chicas en el que hemos querido parecernos a Jo March. A Jo le apasiona escribir, tiene un espíritu independiente y resuelto, y un aire un tanto rebelde y chicazo. Me conmueve especialmente la secuencia de la versión de Mujercitas 1949 de la película dirigida por Mervyn LeRoy, en la que Jo se corta sus preciosas trenzas para vender su pelo y pagar así el viaje de su madre para ver a su padre, que asiste como médico en el frente de en la Guerra de Secesión. Sí, Jo era mi favorita entre todas las Mujercitas. De hecho, Jo es lo mejor de Mujercitas.

 

El ñoñerismo al poder

 

Mujercitas está basada en la novela homónima de Louisa May Alcott, que escribe de forma autobiográfica sobre su infancia en Concord (Massachusetts). El libro fue un éxito inmediato y permitió a la escritora pergreñar toda una serie de secuelas y vivir de la literatura.

 

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Se trata de una novela que ha tenido muchísimas adaptaciones. Se ha llevado en 11 ocasiones a la pantalla grande. Se ha producido tres veces en el teatro. Hasta los japoneses han hecho una serie de animación con la historia de la familia March llamada Ai no Wakakusa Monogatari. Ya en 2008 John Matteson publicó  “Eden Outcasts: The Story of Louise May Alcott and Her Father”, una biografía sobre la escritora y su padre, con la que ganó el premio Pulitzer.

Y es que la historia de la propia Alcott no puede ser más fascinante. Era la hija del filósofo Bronson Alcott y ya desde joven conoció y compartió experiencias con escritores como Thoreau.  En la Guerra de Secesión, Mary Louise se hizo enfermera voluntaria y contrajo unas fiebres tifoideas de las que nunca se recuperaría totalmente. La escritura la salvó y, gracias al éxito de Mujercitas, pudo vivir de su pasión.

 

La autora de Mujercitas. ¡Cuánto te debemos!

 

La película de 1949 es una producción típica de la Metro, con su preciosismo (ganó el Oscar a la mejor Dirección de Arte de aquel año), su colorido, su buen rollo, su clasicismo de estudio. Pero también, de alguna manera, la historia resulta más edulcorada y conservadora que en la novela. Por ejemplo, en el libro sacan a Amy (interpretada por Liz Taylor) del colegio por el maltrato que sufre a manos del señor Davis. En la película éste no la maltrata sino que se compadece de ella.

 

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Lo cierto es que la obra de Alcott fue revolucionaria en su época, ya que de alguna manera, trasgredía los modelos de mujer que predominaban en los manuales para las perfectas señoritas. Sin duda, el personaje más moderno es Jo (interpretado por June Allyson), que quiere manejar su destino a su antojo, posee iniciativa y su sueño de ser escritora e independizarse resultaba muy atípico a finales del siglo XIX.

 

Sally Benson, Andrew Solt, Sarah J. Mason, y Victor Heerman firman el guión. La historia sucede durante la Guerra de Secesión america, en un tiempo en el que el padre de la familia March debe ausentarse de casa para asistir a los heridos. Las chicas se quedan solas con su madre y deben sobrevivir lo mejor que saben.

 

El tema que nos cuenta Mujercitas  es un clásico: el tránsito de la adolescencia a la madurez, la ausencia paterna, la escasez de dinero, y la superación de ciertos defectos de carácter por parte de las ‘Mujercitas’, una vertiente que queda un tanto rancia hoy en día.

 

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Asocio Mujercitas con ciertos momentos mágicos de mi infancia, con las Navidades, con una ingenuidad aun incólume, con Jo como heroína perfecta que corre, salta vallas, escribe novelas, y no tiene modales ‘femeninos’, con una casa alimentada por el calor de una chimenea y por la complicidad femenina.

 

En fin, un clásico teñido de nostalgia, de una época que parece la Tierra de Antaño, de unos sentimientos atemporales y de unas chicas que parecen rescatadas desde el Túnel del Tiempo. Pero siempre es una buena ocasión para sumergirse en la casa de los March y volver a emocionarse con esas Mujercitas, a las que conocimos en nuestra infancia. Y sí, todos hemos sido alguna vez niños aunque lo hayamos olvidado.


Escrito por Miércoles 4 abril 2012

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