Hopkins antes de Lecter

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Este enorme actor británico vivió en su carrera un giro radical cuando el avispado de Jonathan Demme le ofreció el papelón del caníbal más famoso y subyugante de todos los tiempos, que la mente ultracalenturienta de Thomas Harris había parido en sus exitosas novelas.

 

El director de esa joya musical titulada Stop making sense supo ver en el de Gales la demencia, la inteligencia y las dotes para la manipulación en la mirada torva y huidiza -fruto, seguramente, de su infancia poco feliz bajo la tutela de un padre ultradominante- de un intérprete que antes de oler el miedo de Jodie Foster había aparecido en más de medio centenar de películas, muchas de ellas dignas de reseñar.

 

Éstas son las que recuerdo con especial cariño, y donde ya Hopkins llamó poderosamente mi atención:

 

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El león en invierno (1968).

En este film histórico como ya no se hacen y genuino aroma teatral,  Hopkins da vida a Ricardo Corazón de León, un colérico joven homosexual reprimido que lucha por el trono de su padre contra sus igualmente ambiciosos y ladinos dos hermanos.

Richard es el preferido de la madre, una maquiavélica e incestuosa Leonor de Aquitania encarnada por una Katharine Hepburn (premiada con otro Oscar) más cínica, tremenda y desgraciada que nunca, pues, tras salir de su torre-prisión, añora -en el fondo- el amor que nunca le dio Enrique II de Inglaterra, el padre de sus hijos, que la repudió, un Peter O´Toole tan histriónico y excesivo como es habitual en él.

Una navidad familiar de lo más “entrañable”, como cualquiera de las nuestras.

 

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Las dos vidas de Audrey Rose (1977).

Tras arrasar con todos los premios televisivos de la temporada por encarnar al acusado de raptar y asesinar al hijo de Lindbergh en un dramático telefilm que hizo llorar a medio mundo, Anthony cambió de tercio como el sufridísimo padre de la niña reencarnada según el best-seller de Fran de Felitta, un hombre al que creen loco pero que acabará demostrando que su hijita ahora vive en el cuerpo de Ivy Tempeton.

De nuevo Hopkins nos hizo llorar a mares.

 

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Magic (1978).

Una de las películas más pesadillescas de mi infancia.

No la he vuelto a ver, sólo recuerdo a aquel muñeco diabólico manipulado por un señor -A.H.- igualmente monstruoso y demenciado.

Dirigía (de nuevo tras Un puente lejano) a nuestro hombre Richard Attenborough, un cineasta-actor que también me ponía los vellos de punta cada vez que salía en una película.

El guión y la novela en que se basa son obras de William Goldman y la voluptuosa Ann Margret y su melena leonina eran el objeto de deseo de aquel ventríluco que dejaba salir sus sentimientos más reprimidos a través de la boca de su Monchito de turno.

Después de ver esta cinta empecé a mirar con recelo a José Luis Moreno, a Mari Carmen y a sus respectivos quecos

 

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El hombre elefante (1980).

Como las grandes pasiones, la carrera de Hopkins puede oscilar entre el dolor(véase la cinta anterior) al más sublime de los placeres, véase esta magnífica película en blanco y negro de un portentoso y precoz David Lynch.

Aquí Anthony, derrochando bonhomía, altruismo e inteligencia, rescata a un pobre desfigurado desde que estaba en el vientre de su madre (John Hurt bajo kilos de prótesis) de un mugroso barracón de feria, le da una vida digna y hasta le permite conocer a su más admirada diva teatral, la simpar y elegante Anne Bancroft, esposa en la vida real del despierto productor de la cinta, Mel Brooks.

Seguramente al propio A.H. le hubiera gustado tener un padre como aquel doctor Treves.

 

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Motín a bordo (1984).

Enésima versión de la movida de la Bounty a mayor gloria del galán del momento, un Mel Gibson en la flor de su gallardía, quien desobedecía al testaduro y cruel capitán del navío (Hopkins), encabezaba la rebelión y dejaba encinta a la princesa de la tribu tahitiana que le acogía.

Anthony volvía a encarnar a un personaje antipático, lanzaba rayos por los ojos e, imagino, se inspiraba en aquel padre bajón que le martirizó en sus años escolares, secundado por otros nombres que se harían igualmente grandes en poco tiempo: Liam Neeson y Daniel Day-Lewis.

 

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¿En qué otras películas pre El silencio de los corderos llamó tu atención Anthony Hopkins?

¡Sorpréndeme!


Escrito por Sábado 24 marzo 2012

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Los comentarios de la película. “Hopkins antes de Lecter”

  1. Para mi es un actor en mayuscula, en todas sus peliculas me gusto verlo y recuerdo una en especial “Tierra de sombras”

  2. paulina dice:

    recuerdo a anthony hopkins en “Picasso”…sin embargo la mejor cinta, aunque post-el silencio de los corderos, es “Lo que queda del Día”, especial…