Gloria Grahame, el fascinante rostro de la infelicidad
Pocas actrices han sido tan excéntricamente maravillosas como ésta.
Desde su peculiar rostro donde sobresalían un travieso labio superior (que la acomplejaba) y unos ojos de pupilas dilatadas que parecían retrotraerla de un mundo interior más que castigado.
Pues la Grahame ha representado casi siempre a mujeres sensuales, turbias, decididas y coquetuelas pero, en el fondo, terriblemente infelices y desgraciadas.
Quizás porque sus compañeros sentimentales no eran capaces de satisfacerlas (como Broderick Crawford en La bestia humana o el guionista Dick Powell en Cautivos del mal, y ella se lía con un galán latino gracias a los tejemanejes de un productor tan avieso como Kirk Douglas, acabando estrellada mientras se fugaba con dicho maromo) o eran demasiado buenos para darle lo que merecía (James Stewart en Qué bello es vivir, Glenn Ford en Los sobornados, de Fritz Lang, y Robert Mitchum en Una aventurera en Macao).
En cualquier caso, la Grahame bordó ese ingrato rol debidamente compensado con el Oscar a la mejor actriz de reparto de su año por Cautivos del mal y podría haber cosechado más, pues no paró de robar escenas a los protagonistas en títulos como Los sobornados, donde se pasa buena parte del metraje con la cara desfigurada por un café hirviendo que le arroja Lee Marvin (ella le devolverá después el favorcillo); en Chilly Scenes of winter, como la demenciada madre de John Heard; y en En un lugar solitario, una de las dos películas que rodó con su entonces marido, el magnífico Nicholas Ray, enamorándose de su violento vecino Humphrey Bogart, resultando tal vez ella finalmente mucho más peligrosa.
Siempre fascinante, la Grahame fue más secundaria que protagonista, quizás por su talento, por su extraña belleza o porque acaparaba fácilmente los mejores papeles, esos comprometidos, ingratos, complejos y retorcidos que no suelen aceptar las estrellas más acomodaticias y glamourosas.
Algo que a Gloria Grahame no le quitaba el sueño.
Cuando murió de cáncer, a los 57 años y tras los últimos sobreviviendo en películas y teleseries de presupuesto mucho más pequeño que su talento, sus fans lloraron a una de las actrices más estilosas y especiales del Hollywood de todos los tiempos.
Escrito por Martes 20 marzo 2012

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