Las diez magníficas de Steve McQueen

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Si alguien me pregunta cuál es mi actor favorito de todos los tiempos no tengo ninguna duda.

De él me gusta todo, hasta los andares.

Era guapo, sexy, interesante, alocado, sensible, creíble, fotogénico, elegante, seductor e irresistible.

Tanto que hasta le sentaba bien el manido cliché del rey del cool.

Y es que lo era, el tipo.

 

 

Si un maldito cáncer (o un accidente automovilístico o el mismísimo Charles Mason, que según se dice, le tenía bastante ojeriza) no se lo hubiera llevado de entre los vivos, este mes cumpliría 82 años.

No le hemos visto envejecer, como tampoco envejecen diez de sus mejores películas.

Por lo menos son mis diez apariciones favoritas del tipazo rubio más imitado del cine (por las modas, la música, el cine también…) a lo largo del siglo XX y parte del XXI.

Son éstas:

 

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Los siete magníficos

 

Aunque este ex-marine debutó cuatro años antes con Marcado por el odio (protagonizada por Paul Newman) y se lo pasó teta rodando The blob, dio el do de pecho con esta concentración de machirulos servida por John Sturges, donde se codeó con berracos del calibre de Yul Brynner, Charles Bronson, Eli Wallach y James Coburn, todos compitiendo a ver quién tenía el arma mejor cargada.

 

Como saben los cinéfilos, es una versión, en clave western, de Los siete samurais de Kurosawa: la epopeya de un poblado mexicano de sometidos campesinos que contratan a unos pistoleros para que les defiendan del acoso de unos forajidos mu mala gente que les tienen acojonados.

 

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La gran evasión

 

La imagen de McQueen a lomos de una moto es un icono incuestionable, un póster más colgado que las medallas deportivas en las habitaciones de jóvenes rebeldes o que soñaban con serlo.

 

Dirigió esta entretenidísima película de cárceles y fugas -un género infalible- también John Sturges, que insufló un ritmo trepidante a sus 170 minutos de metraje, donde se lucía de lo lindo el protagonista de la misma y de este post rebosante de admiración.

 

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El rey del juego

 

Un título de película que venía que ni pintado a Steve, un hombre en continuo juego con la vida misma.

 

La dirigió en 1965 un inspirado Norman Jewinson a partir de una novela de Richard Jessup sobre un joven jugador de cartas (SM) que en los años treinta de Nueva Orleans compite con la creme de la creme por derrotar a un supremo Edward J. Robinson.

 

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El Yangtsé en llamas

 

Una de las dos películas con la coletilla “en llamas” en la flambeante filmografía de McQueen.

 

Y su única nominación al Oscar, por dar vida al maquinista de un navío de la marina norteamericana que no quiere involucrarse en la lucha entre comunistas y nacionalistas chinos.

 

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El caso Thomas Crown

 

Si la química sexual no existiera entonces, Faye Dunaway y Steve McQueen la hubieran patentado con sus encuentros en esta película mítica donde sus miradas echan chispas y sus labios se estrellan con un frenesí arrebatador.

 

Ganó el Oscar a la mejor canción, pero merecía mucho más, desde el estilismo al montaje o la banda sonora, sin olvidar la dirección de Norman Jewinson.

 

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Bullit

 

El amigo Steve era el hombre más afortunado del planeta: no sólo era un tío cañón sino que además rodaba películas que le permitían disfrutar de dos de sus aficciones: las mujeres bellas (aquí la preciosísima Jaqueline Bisset) y los coches.

 

Peter Yates filmó, con McQueen al volante, una película tan adrenalítica que convierte a Drive en un concierto de gregoriano.

 

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La huida

 

Un tipo duro sale de la cárcel y se reencuentra con su mujer, quien tuvo que hacer algo poco decente para que su maromo saliera de entre rejas. Encima tienen un trabajo pendiente…

 

Él es el gran Steve y ella su mujer en la vida real, una Ali MacGraw más hot que nunca, dirigidos por el maestro Peckinpah siguiendo las pautas de un guión escrito por Walter Hill, basado en una novela de Jim Thompson.  ¿Alguién da más?

 

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Papillon

 

El amigo americano de Bruce Lee no tenía reparos, tras derrochar tanta elegancia en films anteriores, en aparecer demacrado, sucio y magullado.

 

Lo hizo en esta adaptación de Dalton Trumbo de un best seller de la época que retrata a un preso obsesionado con la libertad.  ¿En cuántas películas Steve estuvo dentro o saliendo de chirona? Ya van unas cuantas…

 

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El coloso en llamas

 

El bombero más valiente -y sexy- del cine fue, cómo no, mister McQueen en esta superproducción con varios Oscar que fulminó las taquillas de medio mundo.

 

En ella coincidió con un buen ramillete de estrellazas, entre ellas de nuevo con Faye Dunaway, y con Paul Newman, con quien no sólo tuvo roces por culpa de la ficción sino que ambos pelearon para conseguir aparecer más arriba en los créditos. Yo entre el superperfecto de La gata… y el superimperfecto de Junior Bonner, elijo a este último. ¿Y tú?

 

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Tom Horn

 

No sé si esta es la película más dramática de Steve McQueen, pero yo acudí a verla con el corazón encogido.

 

Se trata de un pionera de ese minigénero llamado western crepuscular y supuso la última aparición de mi ídolo de juventud antes de su muerte.

 

La enfermedad ya se refleja en el rostro de este vaquero convertido en leyenda por haber capturado al indio Gerónimo.

 

 

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¿Cuál es tu top-ten de películas de Steve McQueen?

 

¿Cuál echas en falta del listado anterior?


Escrito por Miércoles 14 marzo 2012

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