Los cuatro jinetes del Apocalipsis: españoles en Hollywood
Las primeras décadas del siglo XX encaraman a Vicente Blasco Ibáñez como un escritor de masas. Su novela Los cuatro jinetes del Apocalipsis se convierte en un éxito de ventas, y en los EE.UU., sólo es superada por la Biblia. Nunca un autor español tuvo semejante repercusión.
Ante semejante éxito, era esperable que Hollywood se fijara en él. Así un par de años después de terminar su novela Los cuatro jinetes del Apocalipsis, ésta fue llevada al cine de la mano del gran mito Rodolfo Valentino. Aunque en la retina de todos, la adaptación más famosa y popular fue la que realizó Vicente Minnelli en color y sonora allá por 1962.
Esta versión, la de 1962, toma como base la novela, pero la adapta trasladando la acción a la Segunda Guerra Mundial en vez referirse a la Primera. El film cuenta cómo el ascenso del nazismo divide a una familia argentina con dos ramificaciones: la francesa y la alemana. Finalmente, el estallido de la guerra hará que ambas familias participen en la contienda en bandos opuestos e incluso lleguen a convertirse en rivales por causa de sus ideas políticas.
La imaginación desbordante de Blasco Ibáñez y su capacidad no sólo para fabular sino para llegar a todo tipo de público y condición, unida a la maestría y eficacia narrativa de Minnelli, así como su sabida capacidad visual, conforman una combinación ideal para el entretenimiento.

Vicente Minnelli: no fue el mejor padre, pero sí un excelente director
Y si bien la película peca de un exceso de metraje, este tipo de error suele ser muy frecuente a la hora de adaptar una novela ya que un trabajo así se basa en cortar. También, aunque haya una evidente falta de química entre los protagonistas Glenn Ford e Ingrid Thulin, la cinta funciona bastante bien.
Quizá Los cuatro jinetes del Apocalipsis no sea la mejor pelicula de Minnelli, su listón está a gran altura, no en vano cuenta con unas cuantas obras maestras, pero sí es una buena peli. Una de esas cintas que te enganchan desde el minuto uno y que no eres capaz de abandonar hasta que no llega el clásico The End.
Y todo ello por un buen argumento: familias enfrentadas, amores en tiempos de guerra, heroismo, ideales, traición y lealtades en una época complicada y emocionante y una puesta en escena brillante. Se trata de un clásico del tecnicolor, dónde destaca la imagen de los jinetes bajo la lluvia. O sea, cine de calidad.
Escrito por Jueves 1 marzo 2012

También, aunque haya una evidente falta de química entre los protagonistas Glenn Ford e Ingrid Thulin, la cinta funciona bastante bien.