La invención de Hugo, la resurrección del cine

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PUNTUACIÓN: 9,5

 

La gran perdedora de la noche de los Oscar, La invención de Hugo, se merecía mejor suerte. Vale, bien, se llevó cinco en el apartado técnico, pero la propuesta de Scorsese aspiraba a más. Es esta una película ambiciosa: reivindica que el futuro del cine está en sus orígenes, celebra que no haya que escoger entre ficción o documental (¿a quién quieres más? ¿a los Lumière o a Méliès?) para amar al cine, y utiliza las 3D como ningún otro director -y pongo en la lista a Cameron– lo ha hecho hasta ahora.

 

¿Por qué The Artist parece tener más aceptación entre el público aun siendo muda y en blanco y negro? Porque su vocación es claramente más populista. Para disfrutarla, no tenemos por qué saber quién es Georges Méliès, no tenemos por qué conocer referencias que enriquecen la visión de la película, ni siquiera tiene la intención didáctica de la que alardea el hermoso film de Scorsese. La invención de Hugo es una obra más compleja: no se trata de bordar un ejercicio de estilo -y The Artist lo borda y lo remata con brillantez- sino de resucitar al cine de sus cenizas.

 

Scorsese demuestra que las nuevas tecnologías no hacen otra cosa que regresar a la magia del cine primitivo. Ojo, no sólo a la de Méliès, que recrea hasta el más mínimo detalle, sino a la de los Lumière: la llegada del tren de Ciotat que hizo levantar a la platea de finales del siglo XIX era tan espectacular como la llegada del tren a la Gare de Montparnasse que reproduce en La invención de Hugo. Con esto puede parecer que Scorsese abusa de las 3D, pero no: las utiliza para potenciar el efecto dramático de rostros y escenarios de la forma más discreta y hermosa posible.

 

Hugo, c’est moi, podría decir Scorsese. Este niño huérfano, cuya obsesión es reconstruir el autómata (es un gran artesano) que le legó su padre, rodeado de relojes (la importancia del paso del tiempo), organiza con su mirada las mil y una historias que, escondido en su inmaculada torre de marfil, se presentan ante sus ojos. Hugo es un director de cine sin saberlo: un director de cine que admira a sus colegas, y que sería capaz de cualquier cosa para restablecer su reputación (como hace Hugo con Méliès, interpretado magníficamente por Ben Kingsley).

 

Algunos críticos han destacado algunas caídas de ritmo, quizás porque Scorsese se acerca al cine familiar como si estuviera haciendo cine para adultos, y no está interesado en acelerar el relato. Yo disfruté cada minuto de La invención de Hugo: desde su arranque, ese maravilloso plano secuencia que resume las intenciones del film, hasta su apoteósico final. Si me obligaran a ponerle un pero, sería el personaje de Sacha Baron Cohen, que, hasta bien avanzada la trama, parece pertenecer a otra película, mucho más paródica.

 

 

 

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Escrito por Jueves 1 marzo 2012

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Los comentarios de la película. “La invención de Hugo, la resurrección del cine”

  1. Raúl dice:

    Me hubiera parecido bastante mejor que le hubieran dado los premios a Hugo en vez de The Artist. aceptando esto como mal menor (por cierto, los oscar peor repartidos de la historia). Aun así, creo que Hugo es una película muy exhuberante en su diseño de producción, pero que no logra transmitir la ingeniudad propia de los espectáculos de Melies. Creo que Scorsese trata aquí de hacer su propia película navideña, señalando a los crios a qué fuentes deben acudir, pero me parece que no tiene más habilidad con este tipo de cosas que…Chris Columbus (uy! lo que ha dicho). Ese es el principal problema de esta, creo. Pero sigue siendo una muy decente, y además insertar Cortos de Melies en una peli moderna es un hito (Public Domain!).