Pero… ¿tan buen actor es Brad Pitt?
Si uno hace caso a las nominaciones a los Oscares, comprueba estupefacto que el compañero de Angelina Jolie no sólo tiene más candidaturas en su carrera que su rival de esta edición Gary Oldman, sino que ocupa un puesto que debería llenar el portentoso Michael Fassbender de Shame.
Pero, bueno, ya sabemos que los Oscares son un trampolín publicitario y que el señor Pitt es además productor de ese tostón titulado Moneyball (donde se limita a masticar chicle, rajar de lo lindo -hombre, aprenderse tanto diálogo debe tener su mérito- y escupir) y de otra película en liza este año, El árbol de la vida, donde hace de malo sacando la mandíbula hacia fuera.
Porque, sed sinceros, aparte de que esté de buen ver… ¿Cuándo os ha emocionado de veras el rubiales Brad?
A mí, muy poquitas veces. Vamos a verlo:
-Benjamin Button: su anterior nominación para ganar un muñeco de ésos por los que todos los del cine se pirran.
La dirigía David Fincher, ese señor tendente a pasarse de tiempo contando historias, y fue muy alabado su maquillaje y el efecto especial de hacer adelgazar, envejecer y reducir el corpachón de Brad.
Ah, y vivía una historia de amor con Cate Blanchett... pero, entre bostezo y bostezo no recuerdo que ninguna lágrima se colara en mi boca -demasiado- abierta.
-Quemar después de leer: “¡Mirad, chicas y chicos, además soy un tío gracioso, que sabe reirse de sí mismo y trabajo con los Coen, que son lo más!” parecía gritar desde la pantalla Brad en plan payasete en el rol de estúpido entrenador de gimnasio.
La jugada le salió redonda: muchos se sorprendieron de su camaleonismo, ¡cómo si todo actor no lo debe tener!
Claro, en él sí sorprendía…
-Babel: aquí si lloraba lo suyo el bueno de Brad, porque su chica -de nuevo Cate Blanchett- era herida mientras viajaban por Marruecos.
Pero González Iñarritu se encargaba de que su esforzado trabajo quedara sepultado entre tanta intensidad.
Oportunidad desperdiciada para haber dando el campanazo dramático. Lástima.
-Doce monos: Terry Gilliam reservaba la sorpresa de un personaje lunático, lleno de tics y sobreactuado, para que Brad se luciera dándolo todo.
Sí, te lo creías un rato, pero al final acababas un poco harto de tanto recital en plan “soy un tío buenorro que de vez en cuando me gusta aparecer feo, como (hará en el futuro) Charlize Theron; vamos, que encima soy un pionero”.
-Entrevista con el vampiro: duelo de guapos melenudos, decadentes y ambiguos en esta pesadilla gótica de Neil Jordan.
El chico no desentonaba, pero tampoco es que el nivel del resto del reparto fuera a hacerle sombra, si exceptuamos a la petite Kristen, que ya apuntaba maneras la muchacha.
-Friends: aquí sí me gustó Brad Pitt, haciendo del lejano compañero de instituto que odiaba a Jennifer Aniston porque ésta le llamaba freak en los tiempos estudiantiles por ser feo y gordo, que reaparece en acción de gracias convertido en el macizo que se quiere merendar Phoebe.
Además, por gentileza de unos inspirados guionistas, su personaje hizo correr el rumor de que Rachel era hermafrodita.
Nunca Pitt me ha hecho reir tanto.
Que no os cieguen sus encantos y decidme la verdad: ¿Os parece buen actor mister Brad Pitt?
Escrito por Lunes 20 febrero 2012


Faltaron, para mí, las tres fuertes en la historia de Pitt: Seven, Siete años en el Tibet y Bastardos Sin Gloria.
Sin mención a ‘Fight Club’ no puede tomarse este artículo en serio