Nueve vidas: nada de lo humano me es ajeno

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Hay en esta historia una vocación de huir de los estereotipos, de asomarse al alma femenina, sí, pero con la intención de la literatura más personal, descubriendo, sin ideas preconcebidas, con sutileza, cayendo en lo poco enfático, haciendo uno de esos regalos para las actrices que en este caso llevan las riendas. Nueve vidas es el daguerrotipo de nueve momentos de nueve mujeres, atrapadas por la cámara  de Rodrigo García.

 

Rodrigo García, la sombra de un padre no siempre es tan alargada

 

De entre todas las historias que funcionarían a modo de nueve cortos independientes si el director quisiera, mi favorita es la que protagoniza Robin Wright Penn. Me gusta mucho la forma en que está grabada, esa larga secuencia dónde la cámara recorre los pasillos de un supermercado, esa localización cotidiana, esos sentimientos contradictorios: el seguir enamorada de un primer amor y saber que es imposible porque Robin está embarazada de ocho meses de su nuevo marido y aún así, sabiendo que no es la realidad que le toca, ella se mortifica pensando que hubiese pasado si las circunstancias hubiesen sido otras.

 

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La película rezuma matices y contradicción. Rodrigo García -que tiene el mérito de haber despegado en el terreno artístico al margen de su padre, Gabriel García Márquez– nos dice que en la vida nada es blanco o negro sino una infinita gama de grises, de sentimientos encontrados, de alegrías y decepciones, de desgarros y tranquilidades. Rodrigo García no propone modelos de mujer ni ahonda en generalidades. Muy al contrario, el director se centra en lo individual, en lo mínimo, en lo interior, y en eso que es indefinible en el campo emocional y que muchas veces pasa desapercibido al ojo del otro.

 

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Sus daguerrotipos de mujeres no podían ser más diferentes, desde una madre que está en la cárcel y quiere ver a su hija con desesperación a otra mujer que se enfrenta a su marido por la frustración y las limitaciones que le imponen la enfermedad que padece. Más que un retrato de nueve mujeres, es un acercamiento a nueve relaciones de mujeres con los hombres, a los reproches, la incomprensión de la cercanía y el amor insondable.

 

Las actrices están impresionantes. Yo destacaría entre todas ellas a Robin  Wright Penn porque creo que no se le ha reconocido en el cine su talento interpretativo por culpa de su belleza física y su sambenito de “mujer de Sean Penn” y a Glenn Close porque estoy convencida de que hay que tener mucha valentía a lo largo de una carrera para hacer de mala y tener credibilidad, y hacer de buena y tener credibilidad.

 

Glenn Close, una actriz todoterreno

Dentro del estanque de las nueve vidas hay una falta de conexión de las historias y una carencia de efectismos finales que acentúa la búsqueda de sutileza y verdad de Rodrigo García.


Escrito por Lunes 20 febrero 2012

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