Berlinale 2012, cine bajo cero
Llevamos un par de días en la Berlinale. No sólo el termómetro está por los suelos: al cine le pasa tres cuartos de lo mismo. Ni en competición ni fuera de ella está habiendo descubrimientos. Porque aquí de lo que se trata es de descubrir: más allá de Brillante Mendoza y Miguel Gomes, que son autores conocidos por los festivaleros, lo demás es pura incógnita.
No hablamos de películas como Tan fuerte, tan cerca, la infamia de Stephen Daldry. Si Jacques Rivette siguiera ejerciendo como crítico, habría adaptado su famoso artículo sobre el Kapo de Pontecorvo a este filme, en el que el director británico se acerca al 11S sin ahorrarnos ni un gramo de sensacionalismo, perdiendo la oportunidad, desde el contexto del cine mainstream, sobre una catástrofe que ha modificado la manera de pensar y de sentir de los americanos.
La única película interesante hasta el momento –y hablo sólo de sección oficial: desgraciadamente no tengo ni un minuto para ver cosas del Forum, por ejemplo- ha sido Los adioses a la reina, de Benoît Jacquot. El cineasta francés habla por enésima vez de la Revolución Francesa, pero lo hace desde una perspectiva nueva: adoptando con rigor el punto de vista de una joven lectora de María Antonieta, con la que forma un insólito triángulo amoroso que completa una nueva rica, la duquesa de Pontignac.
Rodada en el palacio de Versalles, la película huye del decorativismo del cine de época para instalarse en una mirada realista y expresiva hacia las estrategias de seducción del poder. Tanto Léa Seydoux como Diane Kruger están magníficas, y la solidez de la puesta en escena, que huye del envaramiento típico de las producciones de prestigio, convierten a Los adioses a la reina en un notable filme histórico.
Los programadores concentraron todo el cine francés en dos días. Y excepto por Benoît Jacquot, el resto fue decepcionante. A moi seule parte de una situación extrema –una joven secuestrada durante ocho años se escapa de su cautiverio para reinsertarse en la sociedad- y la desaprovecha por completo. Y Aujourd’hui intenta ser un Jean Rouch tocado por la poesía funeraria y se queda en agua de borrajas.
Escrito por Sábado 11 febrero 2012
Probando, probando,… un, dos, tres.
Si aparece el mio es que ya no hay problema para postear.
Ánimo, que si el año pasado nadie esperaba maravillas y hubo un Nader Simin, éste puede pasar lo mismo.
A ver si ahora me deja.
Solo escribo para volver a decir que no hay forma de postear un comentario. Lo he intentado en J. Edgar y Young Adult y no hay forma…