Christopher Lee: la personificación elegante del mal
Porque este señor de porte aristocrático, que tanto mieditis nos ha hecho pasar, canta lo que le echen.
Sí, damas y caballeros, tuve la suerte de entrevistarle hace unos años y, aparte de impresionarme por su desmedida altura (figura en el Guiness como el actor protagonista más alto) y por los recuerdos terroríficos que su triste figura hacían reverdecer en mí, el muy elegante me deleitó con unos gorgoritos tan intensos como su mirada, de ésas que no sabes muy bien si te quieren seducir o, directamente, descuartizar.
Ahí precisamente radica la grandeza y el poder de seducción de este actorazo que no sólo se metió bajo la piel de monstruos como Drácula, Frankestein o la Momia, sino que también encarnó a otros personajes igualmente monstruosos como Rasputin, mr. Hyde o Fu Manchu.
La envidia de cualquier adicto al pasaje del terror.
Ahora que la mítica Hammer está saliendo de la tumba con títulos tan aguados como La víctima perfecta o La mujer de negro, uno añora aquellos enfrentamientos letales entre Peter Cushing (el más famoso de los Van Helsing) y el conde vampiro, despiadado y tremendamente sexual que encarnaba Lee, quien no paraba de seducir a virginales damiselas hasta que le perforaban el corazón con una buena estaca.
Y es que sus monstruos no eran zombies atolondrados y vacilantes, para nada.
Sus creaciones, rematadas con el anguloso y agraciado rostro del actor, eran seres inteligentes, agresivos, valerosos, astutos e implacables. Vamos, lo mejor que te podía pasar era no encontrarte con alguno de ellos en un callejón oscuro, una noche de mucha tormenta y viento.
Pocas presencias más diabólicas han desfilado por la pantalla.
Pero no hay que olvidar que Christopher Lee también rodó cine no -estrictamente- fantástico y de terror, como algún título de la saga Bond, La vida privada de Sherlock Holmes y Los tres mosqueteros (además de intervenir no hace tanto en entregas de Star Wars y El señor de los anillos).
Su favorito es Lord Summerisle, el lider de una secta pagana, en The wicher Man.
De apariencia bonachona, noble y risueña al final de la película descubrimos que éste es peor que todos aquellos monstruos de la Hammer, a los que veías venir desde lejos: porque el más dañino de los lobos es el que se esconde bajo la piel de un cordero.
¡Con cuánto estilo nos ha acojonado siempre Christopher Lee!
Escrito por Lunes 30 enero 2012

Genial que os acordéis de este señor. Es el mejor actor de la historia junto a Kirk Douglas, en mi opinión, claro.