Angela Lansbury: ¿a alguien le puede caer mal?

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Hay actrices que irradian tan buen rollo que jamás te harán maldecirlas. Son tan entrañables -adjetivo que odio escribir, pero en esta ocasión no me queda más remedio que hacerlo- y adorables que me recuerdan a esa tía soltera que tanto nos quiso a mis hermanos y a mí. Angela Lansbury me provoca esa sensación, y le tengo cariño sin saber muy bien por qué, ya que ni siquiera fui fan de la serie que la catapultó, ya madurita, en España a niveles populares: Se ha escrito un crimen.

Seguramente tenga mucho que ver en ese sentimiento como familiar lo que provocan sus redondeados y dulces rasgos faciales (fue, cómo no, la abuelita de En compañía de lobos, la mejor versión que se ha rodado jamás del mito de Caperucita Roja), sus ojazos a los Lilian Gish o su encasillamiento en personajes bondadosos, positivos y resuelve-entuertos, aunque también ha interpretado, muy convincentemente, a alguna gran arpía:

Británica de cuna -pertenece por derecho al Club de las Grandes Damas de la Interpretación que ha parido la isla-, escapó con su familia de los bombardeos de la II GM refugiándose en los Estados Unidos y empezó desde muy joven a estudiar danza y voz, para ejercer enseguida como actriz de carácter más que en la liga de las ingenuas al que parecía predestinada por su constitución.

Así que se fue con su madre -también actriz- a Los Ángeles y logró el papel de sirvienta en Luz que agoniza, dirigida nada más y nada menos que por George Cukor y codeándose en el plató con Ingrid Bergman, Joseph Cotten y Charles Boyer, llevándose de extra una nominación al Oscar como mejor actriz de reparto. ¡Menudo debut!
El no presumir de estrellaza ni lucir un físico apabullante le permitió encadenar decenas de trabajos interesantes tanto en cine como en teatro, donde ha cosechado varios premios Tony.

En su vida, más intensa de lo que pudiéramos suponer, destaca un matrimonio -durante once meses- con un actor que le ocultó su homosexualidad, el perder el rol que finalmente Marilyn encarnó en Eva al desnudo y el viacrucis de tener que sacar a su hijo de la droga, de la banda de Charles Manson y del país, tras el asesinato de Sharon Tate: toda una madre coraje que no ha dejado que esos momentos amargos avinagren sus gestos.

Y aunque, a sus ochenta y muchos, sigue en activo -va a estrenar la última del payasete Jim Carrey-, ha sido tres veces nominada al Oscar, intervenido en peliculones como El retrato de Dorian Gray, Los tres mosqueteros, Mamá nos complica la vida y Muerte en el Nilo, no fue hasta que Jessica Fletcher entró en su vida y en nuestros salones a través de la tele cuando empezamos a considerarla una más de la familia.

En TCM
Muerte en el Nilo Lunes 4 julio Martes 5 julio

Escrito por Lunes 4 julio 2011


Los comentarios de la película. “Angela Lansbury: ¿a alguien le puede caer mal?”

  1. alejandrina dice:

    una estupenda actriz secundaria

  2. Alter-Ego dice:

    Harto me tocó verla en La Reportera del crimen (Murder, She Wrote). De ahí que me dejó lleno.
    Se parece al canario Piolín.

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