Kramer contra Kramer. El drama naturalista
En contadas ocasiones, el cine logra poner de manifiesto los problemas de una época en concreto. Ocurre muy pocas veces, pero cuando sucede el éxito es enorme. El autor y el espectador (emisor y receptor) hablan un mismo lenguaje. Y eso, no cabe duda, ocurrió con Kramer contra Kramer.

Los 70 llegaban a su fin y los 80 hacían acto de presencia. Las pequeñas revoluciones sociales y culturales empezaban a quedarse atrás y una ola de puritanismo comenzaba a adentrarse en los EE.UU. No en vano, Ronald Reagan se alzaba con la presidencia del país. En este contexto, Robert Benton estrenaba su obra Kramer contra Kramer logrando un éxito casi inesperado.
La película narraba la separación de un matrimonio, el abandono del hogar de la madre y los apuros por los que debe pasar el padre para sacar adelante a su hijo. Un punto de vista masculino y, hasta ahora desconocido, en el proceso de divorcio.
La vuelta a unos valores más tradicionales, así como el naturalismo con el que Benton aborda este drama, ayudado por la luz tan realista de Néstor Almendros y, por supuesto, el trabajo de dos genios de la interpretación en su mejor momento, Dustin Hoffman y Meryl Streep son la mezcla perfecta para llevar a cabo una excelente película que además sabe vivir el momento.
Tanto es así, que fue la gran triunfadora de los Oscars de aquel año y logró ganar, nada más y nada menos que a Apocalypse Now. Incomprensible y absurdo, pero lo cierto es que así ocurrió. ¿La razón? Haber llegado al público con su historia, una narración pegada a la actualidad que en aquel momento podía ocurrirle a cualquiera.
El divorcio, la liberación de la mujer, el cambio de roles en la familia, los nuevos modelos de convivencia en los hogares, son temas que Kramer contra Kramer trata con realismo y naturalismo. Asuntos que tras esta película, otros filmes intentarán, con mayor o menor medida, copiar y lograr el éxito. Hablamos de casos como Se acabó el pastel o La fuerza del cariño.
Una vez escuché decir a James L. Brooks que cuando se realiza una película, no se sabe por qué, en un momento dado todo parece ir a favor de obra. Nada falla, todas las decisiones son acertadas y el conjunto de pequeños detalles conjuga un enorme producto. Para él el truco del buen cine era algo desconocido que sólo ocurría de vez en cuando. Y ponía como ejemplo una secuencia de La fuerza del cariño, donde en una escena clave, un avión pasó provocando un ruido y una pausa que ni el mejor guionista hubiera planificado. Pues bien, en Kramer contra Kramer ocurre esto, todo está perfecto y nada falla. Te ríes cuando debes reírte y lloras cuando debes llorar.
| En TCM | |||
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Escrito por Domingo 12 junio 2011
esta pelicula muestra el grave problema que sufre la familia por el efecto del divorcio y el efecto en los hijos…. con una de las mejores interpretaciones de todos los tiempos que hacen de esta pelicula un representacion exacta del tipico problema de la sociedad en la que estamos
QUIERO QUE LA VUELVAN A DAR POR TCM!!!!!!!ES MUY MADURA Y DE AVANZADA!!!.