Blue collar. Cine para leer
No sé si será el mejor guionista de los últimos años, pero sí estoy segura de que es el más famoso. Hablo del escritor obsesionado por la redención, del hombre que no vio una película hasta que cumplió los 18 años, del hijo educado bajo la más estricta disciplina calvinista, del guionista que junto a su hermano provocó un auténtico tsunami con su primera obra y le valió un maletín rebosante de dinero. Hablo de Paul Schrader.

Paul Schrader, además de guionista, también es director de cine. Y si en ambas facetas laborales, los altibajos son constantes, su ópera prima, Blue collar, está en el grupo de los trabajos merecedores de elogios.
Tres obreros de una fábrica de ensamblaje de automóviles deciden robar la caja fuerte de su sindicato. Sin embargo, el dinero que se esperan no va a ser tal. El botín será una serie de documentos comprometedores para la organización, que no dudará en usar todo su poder para recuperarlos.
Estamos ante el debut de un director más que solvente, un realizador que sabe mover la cámara además de escribir, y que tiene una excelente mano para trabajar con los actores. Los tres protagonistas, Richard Pryor, Harvey Keitel y Yaphet Kotto, hacen avanzar su historia a través de buenos diálogos y mejores interpretados.
Del elenco, destaco a Richard Pryor, quien abandona su faceta más cómica, por su lado más dramático, demostrando lo buen actor que era. Estamos ante un grande, que, desgraciadamente, rindió su talento al éxito.
Pero volvamos a Paul Schrader y su Blue collar. En ella habita el pesimismo, el determinismo y la amistad. Además de sus obsesiones como la redención, la violencia y el pecado. Yo, la verdad, de entre todas sus películas, me quedo con Mishima. Además de ser mi peli favorita, también es la suya.
Aunque tampoco me puedo olvidar de Hardcore, un Centauros del desierto, donde John Wayne es George C. Scott y los indios, unos tipos que se dedican a las snuff movies. Y para muestra un botón: en Hardcore también se abren y cierran puertas.
Hablar de Paul, también es hacerlo de su hermano Leonard. Ambos iniciaron su carrera con Yakuza y continuaron colaborando asiduamente. Eso sí, menos de lo que somos fans suyos hubiéramos deseado. Y aunque la carrera de Paul sea mucho más fructífera, Leonard es todo un personaje y en solitario logró éxitos como la adaptación de la novela de Manuel Puig, El beso de la mujer araña.
En fin, que si hay un guionista y director americano al más puro estilo europeo, ése es Paul Schrader. Y aunque parezca mentira, Blue collar bebe de películas similares y coetáneas hechas en el viejo continente como La clase obrera va al paraiso, Todo va bien o El viaje a la felicidad de la madre Krause.
Casi nada.
| En TCM | |||
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Escrito por Martes 7 junio 2011
Nada que añadir ni objetar al análisis… solo apuntar que la colaboración con Martin Scorsese es fundamental para la historia del cine (Taxi Driver, Toro Salvaje, La última tentación de cristo y la fallida Al límite)