Bullit. El misticismo de una persecución

rss

Hay películas que se recuerdan por una escena o secuencia, como Psicosis y su famosa ducha. Hay películas que crean tendencias, en su momento y veinte años después, como Vacaciones en Roma y el estilismo de Audrey Hepburn. Y hay películas capaces de aglutinar a la vez una escena mítica y un estilismo perdurable, como Bullit.

Quien la haya visto, será incapaz de no acordarse de la persecución de coches más famosa de la historia del cine. Sus minutos recorriendo las calles de San Francisco son un prodigio de rodaje y, de, por supuesto, montaje. Es una lección de cine que nos demuestra la importancia de todos los procesos técnicos a la hora de crear una película.

La factura de la escena en cuestión unida a un cierto misticismo y un toque especial de esos que sólo ocurren una vez cada muchos años, ha conseguido que sea preservada como bien universal en el archivo de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

La película narra las andanzas de Frank Bullit, un detective de la policía de San Francisco a quien un político le encarga que proteja a un fugitivo al que persigue la mafia de Chicago. Bullit no puede evitar que sea asesinado y a partir de ese momento, deberá investigar el caso y descubrir la verdad.

Protagonizada por un Steve MacQueen en estado de gracia, Bullit no sería lo mismo sin su presencia, la cinta derrocha acción e intriga al más puro estilo setentero.

MacQueen es uno de esos actores que mezcla a la perfección talento y escuela. Con una vida complicada y dura, encontró su vocación de actor ya con una edad. Gracias al Actor´s Studio encauzó su camino y su carrera. Una trayectoria que, si no llega a ser por un cáncer, hubiera estado a la altura de los más grandes. Yo, además de como Bullit, siempre le recordaré lanzando bolas a una pared, escapando de un campo de concentración en moto o siendo el mejor amigo de un contable estafador en una isla convertida en una cárcel.

Esta peli también pasará a la historia por su estilismo. El jersey de MacQueen, a modo de ciclo, se va poniendo de moda cada cinco años. Y su figura es siempre recordada como un icono de la época.

Y por si todo lo anterior fuera poco, un par de alicientes más para ver la película, son Jacqueline Bisset y Lalo Schifrin. La primera destaca por su belleza y presencia, sus dotes interpretativas nunca fueron su fuerte, y el segundo escandaliza al personal con una banda sonora apabullante, con entidad propia y a medias entre el metal, la percusión y el jazz.

Y aunque esta banda sonora me gusta mucho, de Lalo yo siempre me quedaré con la que considero, por razones sentimentales sobretodo, su obra en mayúsculas.

En TCM Clásico
Bullit Miércoles 1 junio

Escrito por Martes 31 mayo 2011


Los comentarios están cerrados.