El golpe. La mentira como arte

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La primera vez que vi El golpe, fue en la tele, en los tiempos de maricastaña cuando sólo existían dos canales, me quedé con la boca abierta y con la necesidad de un babero. Estaba embriagada, había pasado dos de las mejores horas de mi vida. La última vez que la vi, hace unos meses, se repitió la misma sensación. A eso lo llamo yo: buen cine.

Hablar de esta película es hacerlo de la pareja formada por Newman y Redford. Ambos venían de protagonizar el éxito de Dos hombres y un destino y esta nueva colaboración, también de nuevo bajo la batuta de George Roy Hill, era esperada con ansiedad.

A pesar del enorme éxito, nunca más volvieron a trabajar juntos. Se habló de un guión escrito especialmente para ellos, pero nunca llegó a materializarse. En cambio, Hill sí colaboró con ellos, pero por separado.

Además de la pareja de actores, el éxito de El golpe también depende en gran medida de su guión. Escrito por David S. Ward y basado en la vida de dos timadores auténticos, Fred y Charley Gondorff, se sirve de una estructura capitular que juega constantemente con el espectador a base de giros continuos. Las apariencias, la verdad y la mentira son los pilares de este maravilloso libreto.

La película, por si alguien no la ha visto, narra la peripecia de un grupo de timadores deseosos de vengar la muerte de un compañero a manos de un mafioso.

En cuanto a la dirección, George Roy Hill apenas se deja notar y casi no interviene dejando hacer a los actores. Así, lo correcto en manos de los intérpretes se vuelve estupendo. Ayudado, por supuesto, por una excelente ambientación, con mención especial al vestuario y una partitura inolvidable de las que suenan a cine.

El ragtime se hace visible con las notas de Scott Joplin que fueron arregladas por por Marvin Hamlisch.

Ganadora de siete Oscars, su éxito de taquilla y crítica fue enorme. Tanto es así, que hasta “creó” un nuevo género: el de la peli de timadores. Muchísimas cintas de este tipo beben de El golpe, basta con echar un ojo a los finales de Casa de juegos, Nueve reinas o Incautos.

Diez años más tarde, se estrenaba la secuela El golpe II, ambientada en el Nueva York de los años 40 y protagonizada por Jackie Gleason y Mac Davis. Evidentemente, no le llega a la suela de los zapatos, pero David S. Ward, que escribió también el guión de ésta, deja su impronta con una aceptable comedia.

Paul Newman siempre tuvo claras las razones por las que El golpe se convirtió en un clásico en el mismo momento de su estreno. Para él: “Entre Bobby (Redford) y yo funciona a la perfección la química de la camadería masculina, y eso es algo que agrada a los espectadores. Nuestro caso es parecido al de Gable y Tracy”. Modestía aparte, estoy completamente de acuerdo.

En TCM Clásico
El golpe Miércoles 25 mayo Jueves 26 mayo

Escrito por Miércoles 25 mayo 2011


Los comentarios de la película. “El golpe. La mentira como arte”

  1. Maestro Ciruela dice:

    Esta es de ESE tipo de películas, que uno ha visto doce veces, la tiene primorosamente guardada en la estantería, por duplicado, no vaya a haber un accidente y se extravíe un ejemplar… Y sin embargo, en uno de esos raros momentos en que se pone un servidor a hacer zapping, la encuentra empezada en un canal, ¡que yo que sé…! además, doblada (pero es que hasta el doblaje en castellano es genial) y a pesar de lo expuesto en primer lugar… ¡¡Se la traga uno sin pestañear, con lo que ya la ha visto trece veces, y las que caerán!!

  2. Nuria Verde dice:

    Hola Maestro Ciruela:

    Efectivamente, El golpe es una peli que puedes ver empezada en la tele o cuando vas en tren o en un país extranjero y volver a verla con el mismo placer y delicia. Los actores parecen disfrutar de lo lindo. Y me chifla ver una y otra vez la secuencia en la que Newman finge estar borracho. Gracias por comentar.

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