William Hurt, el actor de la triste figura

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Mañana miércoles se emite en TCM el film de Lawrence Kasdan El turista accidental. Como ya sabéis la cinta, fechada en 1988, volvía a reunir al trío de ases que convirtió Fuego en el cuerpo en un clásico moderno y en una de las películas más calientes y brillantes de los ochenta.
De nuevo sus protagonistas, Kathleen Turner y William Hurt formaban pareja artística, pero en esta ocasión como si la rutina, el matrimonio y las desgracias la hubieran minado: ahora el fulgor de aquella revisión del cine de vamps había sido sustituido por la tristeza y el bajón.

Y Hurt lo personificaba en el rol de ese escritor de guías de viajes para hombres de negocio que da título a la película.
Kasdan supo ver que tras el guapo actor de Fuego en el cuerpo había un ser desvalido, inseguro y melancólico, y acentuó estos aspectos en su tercera colaboración juntos (la segunda se llamaba Reencuentro, otra joya para nostálgicos).

La verdad es que a William Hurt le sienta mejor la etiqueta de hombre sensible y delicado que la de galán o héroe.
Véase El beso de la mujer araña, dando vida al travestido-reo-cinéfilo-enamoradizo Luis Molina, esfuerzo actoral repleto de sensibilidad que le granjeó un merecido Oscar en 1985.

Quizás su aire de melancolía le naciera en la soledad de las islas del Pacífico Sur donde su padre estuvo destinado, o por el divorcio de sus progenitores cuando era un chavalín, o porque tras esa ruptura vivió con su madre en un deprimente apartamento neoyorquino hasta que ella se volvió a casar y su vida cambió brutalmente para convertirse en un chico de colegio de élite.
En cualquier caso, a pesar de estudiar teología, pronto le tiró el teatro, luego se casó con la actriz Mary Beth Hurt y finalmente debutó en el cine con Viaje alucinante al fondo de la mente, donde encarnaba a un científico que experimentaba consigo mismo sus avanzados y peligrosos descubrimientos, dirigido por el excesivo Ken Russell.

Ahora, con 61 años, sigue siendo una presencia estimulante y prestigiosa, cuya triste figura nos emociona cada vez más, quizás porque detrás del aura de esta estrella de los ochenta se esconda un hombre poco ambicioso que prefirió convertirse en un gran actor antes que una star revientataquillas.
Como él mismo ha dicho: “Soy un actor de carácter atrapado en un cuerpo de protagonista”, o sea, algo así como un “trans-actor“.
De ahí quizás también provenga su melancolía

En TCM
El turista accidental Miércoles 18 mayo

Escrito por Martes 17 mayo 2011


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