Tal como éramos. Algo más que una peli de amor
En Tal como éramos, Hubbell, el personaje interpretado por Robert Redford suele jugar a descifrar cuál fue su mejor tarde, su mejor momento, su mejor año o su mejor partido de rugby… Emulándole, estoy segura de que su peli no sería la mejor, ni siquiera estaría entre las cien, pero a pesar de ello, a nadie le cabe duda de que es especial.

La historia de amor, contada en tres partes que abarcan los años 30, 40 y 60 respectivamente, entre Barbara Streisand y Redford, poco a poco va convirtiéndose en algo más. Concretamente en un repaso crítico a la historia reciente de EE.UU.
Una estudiante comprometida e idealista se enamora perdidamente de un apuesto, individualista y hedonista compañero de estudios. Su relación, sus idas y venidas, sus momentos dulces y amargos componen este film donde la melancolía y la añoranza son una parte muy importante. Una cinta que habla sobre el inevitable paso del tiempo y sobre lo que vamos dejando atrás: nuestras ilusiones, nuestros ideales.
La química es perfecta entre Redford y Streisand y sus interpretaciones están a la altura del feeling que desprenden. Ella desde la calidez, el temperamento y el sentimiento. Él, en cambio, desde la frialdad, la mirada distante y la coraza sentimental. Dos maneras de vivir unidas y desunidas por el amor bajo los acordes de la canción que da título a su historia.
La caza de brujas, la Guerra Civil española, el Partido Comunista Americano o la Segunda Guerra mundial son momentos que marcan esta “película de amor”, situaciones que le sirven a Sydney Pollack para ofrecernos su visión del mundo en general y de la política en particular.
La mirada de Pollack denota cierto pesimismo. Los ideales juveniles han ido chocando frontalmente con la realidad. Uno soñaba con cambiar el mundo y al final el mundo te cambia a ti. Pollack traslada este cierto resquemor social a la historia de amor. La felicidad y el amor perfecto es imposible. Como en cualquier otra faceta de la vida, lo ideal, poco a poco, se va convirtiendo en real y de esta manera comienza a desaparecer.
Katie, el personaje interpretado por Barbara Streisand, vive la vida intensamente. Es su manera de afrontar la existencia, implicándose, e intentando cambiar el mundo. Y Hubbell no. Él es más individualista y sólo pretende vivir bien y disfrutar sin problemas. Evidentemente, o uno de los dos cambia, o si siguen siendo ellos mismos su amor está condenado al fracaso. El final de la peli, os lo podéis imaginar. Se trata de una escena memorable que condensa en pocos segundos toda una vida.
Estamos ante uno de los grandes finales de Hollywood, un diálogo recordado por todos y que te deja sin voz, con un nudo en la garganta y unos deseos irremediables de soltar la lágrima, por muchas veces que lo hayas visto.
Como curiosidad, en Sexo en Nueva York hay un capítulo dedicado a esta peli, donde el final de la misma está muy presente. ¡Grandes los guionistas de esta serie!
En ocasiones, la vida es dura, complicada y difícil, pero también está llena de momentos felices. El cine es parte de estos buenos ratos y Tal como éramos es un ejemplo perfecto de ello.
| En TCM | |||
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Escrito por Sábado 30 abril 2011
hola a todos,
Totalmente de acuerdo con tu post Nuria, es cierto que no es solo una historia de amor, sino que en su trasfondo abarca muchos más frentes. A título personal diré que la primera vez que la ví era adolescente y no la valoré justamente, años más tarde, más madurito, pude apreciar lo bien reflejada que está la evolución de ambos personajes.
Saludos
Gracias Parra por tu comentario. En realidad, hay un hecho curioso en el montaje de esta película: se cortó la secuencia en la que Robert Redford testifica en la comisión McCarthy y eso supone su ruptura con Streisand. En la película nunca queda claro porqué se separan como pareja. Peli interesante sobre los ideales y su traición en la madurez.