Happythankyoumoreplease, la crisis de los treinta da pena

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PUNTUACIÓN: 4

Desde su imposible título, esta película está reclamando nuestra atención como un perro monísimo que mueve la cola para que le acariciemos el lomo, seguro de su encanto pero también de su necesidad de afecto. En el minuto cinco tenemos la impresión de que ya la hemos visto, en el ochenta queremos no volverla a ver otra vez.

Es lo que les ocurre a muchas comedias ‘indie’, que parten de un patrón fuertemente codificado, casi un género en sí mismo. Nueva York, seis personajes entre los veintimuchos y los treintaypocos, el amor flota en el aire y etcétera. ¿Tengo que añadir algo más? Ah, sí! Con diálogos que confían en su propio ingenio.

Nuestro héroe es un escritor en ciernes que, de camino a su cita con un posible editor, se encuentra en el metro con un niño perdido. No se le ocurre otra cosa que llevárselo a casa y adoptarlo sin denunciarlo a la policía, creando un conflicto de lo más absurdo en una película que hace de su instinto naturalista su bandera.

Josh Radnor, creador de la sitcom Cómo conocí a vuestra madre, pretende hacer de Woody Allen, aunque no termina de dar en el clavo. Como presunto retrato de la moderna soledad urbana, la película es algo afectada y no se toma en serio los conflictos que plantea. Como comedia sentimental, los conflictos que plantea son más bien poca cosa.

Sólo la historia que reúne a una chica con alopecia (y una cierta resistencia a enamorarse de la persona adecuada) con su compañero de trabajo, torpe y feucho, es la única que respira una cierta verdad. Lo demás es morralla ‘indie’ destinada a ganar el premio del público en Sundance.


Escrito por Viernes 15 abril 2011


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