Héroes crepusculares

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Un grupo de ingenieros voluntarios y jubilados, todos ellos mayores de 60 años, está luchando denodadamente en la central nuclear de Fukushima. Arriesgan sus vidas, ya crepusculares, por el bien común, no sólo el de los japoneses sino el de toda la humanidad.

Los héroes no tienen edad, aunque para el cine y la televisión sí. Desde hace un tiempo, los que ganan batallas, salvan al mundo o conquistan a las chicas nunca tienen más de 30 años. Y, por supuesto, sus “chicas” no superan los 20. Aunque eso no siempre fue así. Y si no que se lo pregunten a Sam Peckinpah.

Las películas de Peckinpah son una loa de la épica del fracaso. Sus protagonistas son viejos perdedores incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos o, simplemente, antihéroes que no quieren aceptar el terrible paso del tiempo sobre sus cuerpos marchitos. Si bien es cierto, este cine es posible analizándolo en su contexto. Hablamos de los años 60 y 70, con todo lo que ello supone para la historia de EE.UU. (la guerra de Vietnam, la contracultrura, el movimiento hippy, Berkeley, etc.) con la ruptura de los viejos dogmas.

Odio esta manía de los productores de que todos los personajes deben ser interpretados por gente joven y guapa, a no ser de que hablemos del rol de bufón, comparsa o abuelo. La dictadura de lo estético se hace fuerte en el cine y la tele y los actores ya no necesitan aprender, estudiar y experimentar, les basta con quitarse la camiseta, con la excusa más peregrina, cada tres secuencias.

Será una manía mía, será que me estoy haciendo mayor, pero prefiero mil veces a Sean Connery que a Mario Casas. Estaré loca, pero el primero me emociona y el segundo me deja fría. Y para muestra un botón. Connery y Audrey Hepburn, casi cincuentones, declarándose amor eterno antes de morir:

La lista de hoy es mi pequeño homenaje a los héroes de Fukushima, una historia que parece cine, pero desgraciadamente es real. Ahí va:

1. Sin perdón de Clint Eastwood.

Clint da vida a un viejo asesino infeliz con su nueva vida redentora. Un nuevo encargo le hará volver a sentirse joven y vivo. La desmitificación del western, un drama sombrío y épico. Los viejos héroes cabalgan de nuevo.

2. Robin y Marian de Richard Lester.

El amor otoñal de Robin y Marian. El mito va más allá de la épica y se centra en los sentimientos. Frente a la amargura de Robin por verse viejo, la felicidad de Marian por estar al lado de su ser más querido. Antes al estilo Dumas, se revisaban los héroes 20 años después, ahora hablamos del joven … o los primeros años de …

3. Centauros del desierto de John Ford.

Ethan Edwards regresa a la granja de su hermano tras la Guerra Civil. Allí espera poder quedarse para dejarse envejecer sentado en una mecedora y recordar con melancolía las victorias y las derrotas. Sin embargo, nada sale como uno lo planea. Un John Wayne, cincuentón, debe acometer su última batalla.

4. Los puentes de Madison de Clint Eastwood.

Meryl Streep, una marujilla sureña, encuentra, entre tarta y tarta, las ganas de vivir a través del amor del viejo Clint. El recuerdo, el instante en que fuimos felices queda para siempre. Inolvidable.

5. Veredicto final de Sidney Lumet.

Paul Newman, un viejo y derrotado abogado, se gana la vida engañando, bebiendo y jugando a las máquinas de bolas en los bares. Sin embargo, el destino le tiene preparada una última sorpresa, la oportunidad de redimirse. El ocaso más bello, la cana perfecta y la interpretación magistral de un enorme Paul.


Escrito por Martes 22 marzo 2011


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