La llave de Sarah, esqueletos en el armario

PUNTUACIÓN: 5
Nadie le negará a La llave de Sarah una premisa de las fuertes, de las que enganchan. No os desvelo nada -ocurre a los dos minutos de proyección- si os cuento que a la Sarah del título, en plena Francia ocupada por los nazis, se le ocurre encerrar a su hermano pequeño en un armario para librarlo de los campos. Lo malo es que detienen a toda la familia y el hermano se queda en el armario…
Bueno, es un arranque prometedor si lo que esperas ver es un dramón vertiente Holocausto, en el que las madres son separadas de sus hijos mientras en la banda sonora suenan gritos desgarradores y violines, donde hay suicidios en directo y níñas con difteria, y etcétera. Es el problema de muchas películas que abordan el Holocausto sin pensar dos veces en lo que están haciendo.
Tampoco se le pueden pedir peras al olmo. Esto es como un best-seller de aeropuerto, y la parte ambientada en el pasado, el meollo de la cuestión, la vida de Sarah después de la tragedia, tiene un cierto poder melodramático, que le da al film como una atmósfera de celuloide antiguo y de programa doble que se deja ver.

Los problemas reales aparecen cuando vemos que ese pasado está constantemente entrecortado por un presente protagonizado por una periodista (Kristin Scott-Thomas con cara de haberse tragado una zanahoria sin pelar) que descubre la historia de Sarah, vinculada con la de su familia política y que rima (no me preguntéis cómo) con su actual historia personal.
Lo dicho: las rimas o son forzadas o no se entienden. Las continuas idas y venidas entre presente y pasado (y viceversa) provocan un recurrente coitus interruptus, la película solidifica su dimensión de culebrón con coartada histórica y se hace repetitiva y morosa. Habría mejorado sensiblemente con la mitad del metraje.
Escrito por Jueves 6 enero 2011
Me deja perplejo la crítica. Usted escribe:
“dramón vertiente Holocausto, en el que las madres son separadas de sus hijos mientras en la banda sonora suenan gritos desgarradores y violines, donde hay suicidios en directo y níñas con difteria, y etcétera”
Y yo me pregunto: ¿Acaso esto no ocurrió en la segunda Guerra Mundial? ¿Ha inventado la historia la escritora Tatiana de Rosnay, con su novela La llave de Sarah, en la que se basa el guión de la película?…. ¿Van a negar también el Holocausto? ¿Van a negar el sufrimiento de millones de personas en esta época tan terrible de la humanidad, tanto en Francia como en el resto de países ocupados por la barbarie Nazi?
¿Por qué es un dramón?….
y eso de que Kristin Scott Thomas tiene cara de haberse tragado una zanahoria me parece de lo más vulgar …
Poco se puede esperar de la gente que no sabe apreciar las cualidades y la excelente interpretación de esta maravillosa, bella y elegante actriz.
Espero que los espectadores vayan a ver esta película y no se dejen llevar por esta absurda y estúpida crítica.
Buenoooooooo, ya empezamos a coger el rábano (o la zanahoria) por las hojas.
Feliz fin de fiestas, Sergi. Anda, y a ti también Daniel
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