Mis sex-symbols favoritos: hoy, Linda Fiorentino

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¿Es guapísima esta actriz?
Como bien decía hace unos días el certero jp3, refiriéndose entonces a Bo Derek, hay mujeres que sin ser extremadamente bellas sí que resultan terriblemente morbosas.
La Fiorentino fue una de ellas.

Corría el año 1994 y una película independiente -La última seducción- rodada para la televisión, colocaba en los titulares dos nombres: John Dahl, director, y Linda Fiorentino, protagonista, femme fatale postmoderna y mantis religiosa entaconada.
El primero siguió facturando películas del género negro, con desiguales resultados y siempre viviendo un poco de las rentas del título que le catapultó, aunque parece estar disfrutando ahora de una segunda gloria como realizador de teleseries como Dexter, Californication y True Blood.

La segunda, que no pudo optar a una nominación al Oscar a sus 35 años porque su arrollador trabajo era para la tele, provocando la ira de miles de fans que pedían un cambio ya en las rígidas y absurdas normas de la Academia de Hollywood, se convertía en un icono sexual de una década ansiosa de auténtico sex-appeal.

Y es que su personaje de Bridget Gregory se las traía.
Con melena oscura a lo Veronica Lake, una gabardina sobre su falda extracorta y un cigarrillo adherido siempre a unos labios que emitían palabras rugosas y ásperas, Bridget personificaba la ambición, la manipulación y el poderío de la mujer moderna, una hembra alfa, dominante y caprichosa, que daba un nuevo rumbo a su vida cuando le mangaba un goloso botín a la bestia de su maromo (encarnado por Bill Pullman).

Dos fuerzas de la naturaleza se enfrentaban y medían así sus poderes mientras ella se refugiaba en un pueblo de mala muerte de la América cutrona.
En su bar más concurrido se topaba con el guapo local que intentaba ligársela, y allí ella “provaba el ganado antes de comprarlo” en una de las secuencias más cañeras del film: la Fiorentino metía la mano en el paquete de Peter Berg (actor, productor y director de pasadas como Very Bad Things), cataba el bulto y tras extraerla complacida, se llevaba sus dedos a la nariz para apreciar el aroma de la mercancía.

Linda convertía a Peter en su juguete sexual, en su pasatiempo mientras hacía tiempo en aquel rincón de mala muerte y planeaba su siguiente jugada, donde la humillación sexual tenía un peso importante.
Fiorentino-Bridget se convertía de este modo en la dominatrix que muchos hombres deseaban tener en sus fantasías más morbosas, en una hembra temperamental con el cerebro calculador del más macho y con la resolución de un ejecutivo superagresivo.
La vamp del fin de siglo.

No me extrañaría que Dahl hubiese elegido a Linda tras verla en Jo, qué noche, la pesadilla de Martin Scorsese donde la de Philadelphia aparecía vestida de cuero y amordazada a una columna, de donde era liberado por un Griffin Dunne que acabaría camuflado en una de las originales obras de arte de esta chica tan rarita.
El potencial sexual de la Fiorentino, junto a un rostro con fuerza y una voz cazallera, fue uno de los estímulos más gratos del cine de la última década del XX, aunque sus posteriores roles -en Jade (intento de repescar el morbo de La última seducción, pero con más lujo), Men in black y Dogma- no lograron el impacto del thriller de John Dahl, una película donde su personaje salía victorioso, vivo y orgulloso tras liarla bien gorda.
Maravillosa chica mala.


Escrito por Viernes 30 julio 2010


Los comentarios de la película. “Mis sex-symbols favoritos: hoy, Linda Fiorentino”

  1. Charles BoyerO dice:

    No me ponen nada las mujeres así. Me gustan dóciles como ovejas y que se dejen humillar hasta extremos bochornosos. Por otra parte, no veo ningún punto de comparación entre esta mantis y los personajes que incorporó Bo Derek…

  2. kike dice:

    me mola mucho esta tia, q pena q no haga mas cine, es lo mas.

  3. jp3 dice:

    querido charles, eso es que no leiste el post de bo derek.
    por cierto doctora, gracias por su mención. aquí a uno le sale su orgullo, jeje

  4. Doctora Amor dice:

    Todo un placer leer sus acertados comentarios y tenerle como lector, querido jp3. Besos!

  5. Funestini dice:

    Sí, jp3, hacer la pelota resulta rentable. En tiempos de Franco y ahorita mismo. Siempre, en realidad…

  6. jp3 dice:

    ¿quién hace la pelota, Yo o la doctora a mi?
    ¿y lo de meter el franquismo?, que yo sepa, ni había nacido cuando murió ese señor y además, ¿no estabamos hablando de linda fiorentino?.
    anda, majete, tomate algo a mi salud, que con el calor que hace las neuronas se pueden dañar

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