Mis sex-symbols favoritos: hoy, Bo Derek

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Ella es el paradigma del icono erótico coyuntural.
Su reinado apenas ocupa un lustro de la década de los ochenta.
Pero, aunque nos cueste aceptarlo, dejó huella.
Su imagen corriendo por la playa en bañador, con su peinado exótico -que tantas nos llegamos a hacer en algún viaje loco loco- y la blanca camiseta mojada sobre su cuerpo de nadadora son parte de la imaginería popular de los tiempos modernos.
Una imagen un tanto vulgar, pero muy eficiente: Bo fue el nombre más pronunciado aquellos años cuando había que hacer referencia a una maciza.

Como sabéis la Derek tomó su apellido artístico de su marido y mentor, ese John que vimos en algún título de aventuras y que previamente lidió con las curvas de la jacorra Ursula Andress y la melena paje de Linda Evans, archifamosa gracias a la teleserie Dinastía. A John Derek le iban las rubias, era obvio, y fue por eso un señor más que envidiado.

Como lo fue también Dubley Moore, el protagonista de 10, la mujer perfecta, el título-apodo que le regaló Blake Edwards a la inexpresiva señora Derek.

Como sabéis, esa magnífica película -cuyo genial argumento quedó eclipsado por las protuberancias de la chica de su póster- narra la crisis personal de un hombre maduro que lo tiene todo, pero un día descubre a la diosa de sus fantasías adolescentes, vestida de novia y a bordo de un coche con el que se topa en un semáforo.
Desde ese momento su vida cambia, enloquece y huye en pos de un objeto sexual alimentado de frustraciones, fantasías y anhelos, topándose en el paraíso mexicano con la cruda realidad.
Allí nuestro protagonista músico no sólo se muestra más patético y ridículo que el mismísimo inspector Clouseau, sino que incluso fracasa en el deseado encuentro sexual con la muñeca hinchable de sus desvelos.

Algún avispado crítico de la época aseguró que esta comedia negra del padre de la Pantera Rosa era una película sobre la impotencia y la senectud.
No seré yo quien le lleve la contraria, pero creo que pocos espectadores, cegados por el brillo de la piel tersísima de Bo, captaron ni ese mensaje ni lo radiante, sexy y estupenda que aparecía Julie Andrews, una rubia natural y real, ésta sí, en este film.

El caso es que Bo ya era un mito sexual instantáneo.
Y dado que lo suyo no era la expresividad, siguió explotando el filón calentorro en títulos como Bolero -rodaje en España incluido- y Tarzán, el hombre mono, donde, en plan niña traviesa e inexperta, se iniciaba sexualmente en la selva, con un hombre salvaje de músculos artificiales y de tan escaso talento como ella: Miles O´Keefe.

Los siguientes años de Bo la fueron sumergiendo en su rancho californiano, la defensa de los animales y el semiolvido, mientras otras bellezas neumáticas ocupaban su puesto y con idéntica velocidad eran a su vez sustituidas.
Es lo que tiene ser un sex-symbol pasajero, aunque la imagen de Bo Derek suelta, fumando porros y poniéndose a tono escuchando el Bolero de Ravel no se olvida tan fácilmente…

¿Os gustaba Bo Derek?
¿Tuvistéis un póster con su cuerpo semidesnudo en vuestro cuarto de adolescente?


Escrito por Domingo 25 julio 2010


Los comentarios de la película. “Mis sex-symbols favoritos: hoy, Bo Derek”

  1. Bruno Anthony dice:

    Es curioso, pero mirando estas fotos me doy cuenta de que ni siquiera era TAN guapa. Si la comparamos con la posteriores Sharon Stone y Kim Basinger, sale perdiendo claramente. Y ya no hablo del nivel como actriz…

  2. jp3 dice:

    la vi no hace tanto operadísima en una serie en plan, precisamente, Dinastía. Hacía de mala malísima. Sigue igual de inexpresiva, pero de villana es mucho más divertida.
    Bueno, si las señoras de John Derek hacen culebrones, Fashion house” esta, “Dinastía” Linda Evans, estoy esperando ver a Ursula Andress también… en algo en plan “Falcon Crest”.
    En cuanto a lo de no ser tan guapa, Bruno, lo interesante es el atractivo, el morbo, no tanto la belleza, porque siempre hubo mujeres con una carga erótica increible sin ser bellezones. sin irme al cine clásico, plagado de ejemplos de ello, tenemos no hace mucho a Linda Fiorentino.

  3. Doctora Amor dice:

    Sí, es cierto que Bo no era una belleza sublime, y su falta de expresividad la hacía aún más vulgar, pero, como bien dice, jp3, tenía su morbo, cosa que ella se encargó de explotar a tope.
    Y sería fabuloso recuperar a Ursula Andress en plan maligna… ¿a qué está esperando Tarantino?

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