Los cines del infierno

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El otro día, como os conté, fui a ver Invictus. La película de Clint Eastwood sobre Mandela, el Rugby y gente de tonalidades con dudas… y la verdad es que salí del cine cabreadísimo.

¿Por la película?

No, por el cine.

Llevo mil años intentando hacer publicidad de los cines, de ir al cine, de animarse a ver las películas en esa sala mágica y oscura (evitad chistecitos), de evitar los tópicos como “es que es carísimo” (cuando vale lo mismo que una copa de garrafón), “es que ir sólo es de friki” (a mi es que me encanta ir sólo si voy a ver una película y disfrutar completamente metido en ella)…

… y acabo con la terrible conclusión de que, a fin de cuentas, decir “Ir al cine mola” es como decir “ir a restaurantes mola”.

Porque sí, puede que pongan en los cines las mismas películas, igual que en muchos restaurantes sirven los mismos platos. Pero no es igual tomarse unos huevos rotos en Casa Lucio que tomarlos en el kebab de debajo de casa.

Pero… ojo. Te los van a cobrar al mismo precio, o más.

Y eso es lo que jode.

Jode que vaya a ver Invictus a uno de los dos únicos cines en V.O.S de la 3ª ciudad de España (ambos del mismo dueño) y lo que vea sea una pantalla brillando en blanco nuclear y manchas oscuras moviéndose mientras se supone que hablan, porque se oye como el culo. Una pantalla desenfocada y con un contraste vergonzoso porque no le da la puta gana al dueño de comprar una bombilla nueva o lo que sea que deba hacer.

Entiendo los imponderables: que un espectador no deje de toser, que coma palomitas como un gorrino, que un niño la líe… y me cabrearé con la gente.

Pero no entiendo como hay cines con una distancia entre asiento y asiento que te destroza las rodillas. Como hay cines con salas más pequeñas que el salón de ciertas casas. Como hay cines donde se emite una película estrenada hace menos de un mes y se emite con rayas, sonido de pena y calidad patética de contraste. Como hay cines donde se emite una película desenfocada y pueden pasar minutos hasta que tiene que ir un espectador a llamar la atención al equipo. Como hay cines donde, además, te cobran el mismo pastizal que otros (o más) mucho más cómodos, modernos y convenientemente equipados.

Que sí, que yo prefiero un cine de barrio al megacine tocho de la periferia, en un centro comercial. Pero lo que no puedo es ir a cabrearme durante 2 horas por 7 euros.

¡Basta de cines de garrafón!

Amigos, que vino el DVD y llevamos tiempo con soportes ya ni físicos para conseguir una película y cada vez tienen mayor calidad. ¿Cómo queremos concienciar a la gente para que vaya al cine si no les ofrecemos un buen servicio? ¿Con el 3D? Pon unas gafas en casa y verás que pronto se acaba… ¡Adáptense, hombre!

Y ahora, tras esto, insisto: no dejen de ir al cine. Elijan los que se lo merezcan, pero no dejen de ir. Y transmítanlo a sus hijos, sobrinos, colegas… se lo agradecerán.

Conviertan a las películas en lo que son: magia.


Escrito por Domingo 7 marzo 2010


Los comentarios de la película. “Los cines del infierno”

  1. Gloria dice:

    ¡Luego se quejan de que no vamos al cine! ¡Y las tiendas de discos, igual! Aquí en Barcelona esta Castelló, una de las pocas que quedan aparte del FNAC y LOS GRANDES ALMACENES. Bueno pues, en 4 meses he ido tres veces preguntando por el último disco de los B52′. “No, ahora mismo no lo tenemos, pero sí, sí, lo tenemos normalmente, je, je, pásate…” Y no hacen el menor gesto de decir que te lo encargan si lo pides ni nada por el estilo. A todo esto, la tienda vacía… Si os hundís en la miseria, teneis vuestra parte de culpa en ello, porque lo que es una servidora, no piensa volver más. Y los del cine que se anden con ojo…

  2. Zas! dice:

    Me acabo de acordar de mi reciente visita a uno de los cines de VO que se concentran en Plaza de España en Madrid. Las instalaciones están bien, pero hay algo que falla. En cualquier momento de la película en el que el sonido no esté ciertamente elevado, es fácil escuchar a niñatos hacer botellón en el parque que hay al otro lado de la pantalla. Y no hablo de afinar el oido y percibir algo de fondo. No. Hablo de no tener muy claro si lo que acabas de escuchar lo ha dicho el secundario gracioso o el bakala del parque. Lamentable…

  3. chantal dice:

    vaya! que horrible fiasco! a mi me ha pasado que cortan la imagen y solo se reproduce el audio, tan caro y tan barato a la vez! yo adoro ir al cine, pero no es justo que por culpa de malos establecimientos, se pierda la emocion, que tristeza

  4. Grom el Único dice:

    En Vigo, los jerifaltes de la distribución SÍ que piensan en nosotros, pequeños seres amantes de las películas: para que no tengamos que tener nimias decepciones a la hora de ver una película en su idioma original, han decidido no abrir ni una sola en V.O.S.

    ¿Que vayamos al cine para sufrir – además de a unos co-espectadores patanes y ruidosos, que parece que no han comido en casa a la vista de cómo tragan palomitas&Coke – cómo me mutilan la película, cargándose el 50% del trabajo actoral? Pues mire, como que no, estimado Escrito Por.

    Si todos los distribuídores quejicas y llorones que se pegan puñetazos en el pecho lamentándose de que el público abandona las salas, que ofrezcan un entorno de calidad (del producto, esto es, las películas, ya me encargaré yo de aceptar el riesgo). O que se dediquen a asfaltar las calles, que por algunas es muy difícil ir con un carrito de bebé sin que mi hijo acabe haciendo el electric bogaloo.

    Ésta es mi queja. ¿Puedo saludar?…

  5. Escrito Por dice:

    Ayer fui a ver “The Road (La carretera)” (No entiendo la mierda de poner The Road al título en español. Sobre todo si se conoce la novela como “la carretera” a secas. En fin) en uno de esos cines que comenta un lector que se concentran en la Plaza de España, en Madrid.

    Para empezar, como el cacharrito que dispensa las entradas de la compra anticipada no va, me toca hacer la cola para que me den las entradas que ya compré, con recargo. Yu-pi.

    Y para acabar, voy a una sala que parece una boca de metro, estrecha y alargada, sin ninguna pendiente, en el que hasta Frodo me hubiera tapado delante y no son ningún bajito.

    Maldita sea!

    Eso sí, la gente muy educadita. Hasta en el asiento de al lado de mi acompañante (ahá!) había una mujer que se abrió una latita de 50cl de Mahou para disfrutar la peli. El sonido de una lata de cerveza abriéndose es un poco pauloviano para mi. Pues bien, se zampó 2!!

  6. Jector dice:

    ¿Y por qué no dices claramente que cine es con su nombre y ciudad? ¿Miedo a represalias?

  7. Escrito Por dice:

    Represalias?
    No. No lo digo porque no quiero “personalizar” el tema. Es extensible a muchísimos cines de muchísimas ciudades y tampoco quería destacar ese entre muchos otros a los que les pasa lo mismo.

    La represalia que puedan dar a “Escrito Por” no sé cual será. Igual una palomita me la dan con caspa?

    De todas formas, si te entra curiosidad, te diré que el que comento de “Invictus” fue el “Albatros” de Valencia y el de “The Road” Madrid el Renoir Princesa. Hale. Mejor?

  8. KUBELIK dice:

    Qué vergüenza… Y seguro que los subtítulos también estaban mal…
    De todas formas, lo más adecuado en estos casos es ir y hacer una queja formal. Cuando son cosas tan llamativas suelen o devolverte el dinero o darte una entrada gratis.
    Yo pido desde ya que los minicines tengan diferentes precios en función de las condiciones de la sala, porque hay algunas salas que son como el salón de mi casa. Sin exagerar.

  9. Sufro Bastante dice:

    ¿Y eso qué quiere decir, KUBELIK? ¿Que el cine es muy pequeño, o que vive usted en una casa de tres pares de cojones?

  10. KUBELIK dice:

    ¿Será por eso que yo no sufro?

  11. Funestini dice:

    No se confíe, KUBELIK… Todos andamos descalzos y con una venda en los ojos entre cristales rotos.

  12. Abelard Snazz dice:

    Precisamente los megacines tochos de las periferias no suelen tener esos problemas. No sé qué tiene la gente con el pequeño comercio, la verdad.

  13. Óscar dice:

    Hola,
    a mi me sucedió lo mismo con Invictus, la sala era pequeñísima y la pantalla enorme, de manera que tuvimos mi novia y yo que trasladarnos hasta la última fila, donde se veía de manera decente.
    Cogimos la fila 5, que suele ser un sitio decente donde ver la peli, pero hacía daño a los ojos. Me imagino como lo debieron pasar los de la fila 1.

  14. P. dice:

    ¡Claro que resulta indignante!

    Desde que me mud´e a vivir a Valencia no voy al cine, ¡si es que no hay una sala buena! Y resulta particularmente indignante que en los cines que pretendidamente se celebra cierto respeto por el medio… no solo las salas sean pequeñas e inc´omodas… ¡es que se oyen los sonidos de la cafeter´ia!

    Ggrrrr!!

    Y eso por no hablar de los defectos de proyecci´on, la falta de profesionalidad, las carencias de sonido o las copias en mal estado…

    GRJÑJWQÑJDCAJ!!!
    (Esto son improperios)

  15. Keynes dice:

    Otra cosa que tampoco entiendo es por qué el precio de todas las películas que se proyectan en un multicine es el mismo. Es como si en una carnicería el solomillo y las salchichas valiesen igual. O como si en un bar te cobrasen lo mismo por un reserva que por un vino de tetra brick. ¿No debería ocurrir como con el precio de los dvd’s, que varían en función de la oferta y la demanda? ¿No sería lógico que las entradas fluctuasen en función del prespuesto de la película, del número de copias en la misma ciudad o del tiempo que lleva esa película en cartelera?

  16. Frank West dice:

    saloncito oscuro, un proyectorcete apañado full HD (los hay ya por menos de 1000€), y un equipillo 5.1. medianete y se olvida usted de ir a un cine en muuuuuchos años.

    Y conste que a mí me encanta ir solo al cine, pero desde que puedo ver las películas igual que en un cine (si no con más calidad) como que me olvido de esos imponderables de las salas comerciales…

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