Fin de Programado por esta doctora: “Un pequeño romance”, una gran delicia

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Hoy vuelvo a la adolescencia. Porque me apetece. Porque una nunca deja de ser niña, de hacer travesuras, de fantasear con amores eternos. Y para ese regreso al pasado recurro a una de las películas que más me fliparon cuando era pequeña: Un pequeño romance, con la que concluyo el ciclo que este mes de noviembre he programado en TCM.

Fue esta película, junto a El mago de Oz y las de Tarzán, las que recuerdo con fuerza como las primeras que disfruté en un cine.
Viéndola descubrí que yo era a la vez como el niño (Thelonious Bernard, un talentazo que dejó de actúar y ahora saca muelas en Francia) y la niña (la ya bellísima Diane Lane, con 14 añitos) protagonistas: una nena precoz, demasiado rara y despierta para sentirme integrada con las de mi edad, que apenas pisaban un cine, ni leían novelas ni escuchaban a The Smith.
Yo sí, yo era también un poco como ese Daniel de la película: una cinéfaga incurable, que necesitaba ver películas sin cesar, coleccionaba revistas y cromos de cine y hasta llevaba un listado oculto de todo lo visionado: una lista interminable donde apuntaba minuciosamente los datos del film (entonces no existía el IMDB) y mi particular valoración: ¡Lo que daría por encontrar aquellas hojas perdidas, tanto tiempo escondidas en alguna enciclopedia ilustrada, por miedo a que descubrieran mi rareza!

Así que rápidamente mi cabecita, entonces naïf, conectó con los protas de esta historia y me enamoré tanto de ellos como ellos entre sí.
También me fascinó que un viejete enrollado (Laurence Olivier) les ayudase, que se escaparan de casa y que corrieran hasta Venecia para inmortalizar su amor bajo el puente de los suspiros mientras sonaban las campanas al atardecer.

Todo esto puede sonar ñoño desde la distancia adulta, pero la película de Roy Hill consigue el milagro de que estos ingredientes funcionen, emocionen y entretengan mucho más que las peliculas para adolescentes que ahora se facturan: aquí hay más verdad, encanto y emoción que en las sagas Crepúsculo y Harry Potter juntas. Y mucha más magia. la del primer amor, tan puro, tan fuerte, tan inolvidable.

Además, el guiño cinéfilo recorre toda la película, que posee una banda sonora ganadora del Oscar.
El director incluye fragmentos de sus peliculas Dos hombres y un destino y El golpe, el actor Arthur Hill interpreta a un ridículo y pésimo director de cine que corteja a Sally Kellerman, la madre de Lauren (la debutante Diane Lane), y el gran Broderick Crawford se interpreta a sí mismo en un cómico registro.

Finalmente, revisando Un pequeño romance (basada en una novela de Claude Klotz) he descubierto que hay en ella momentos, situaciones e imágenes que creía pertenecían a mi vida real, cuando ciertamente las había visto proyectadas sobre una pantalla.
Por eso estaré tan loca, porque ya confundo realidad y ficción, cine y vida cotidiana. Pero ¿quién no es un poco Quijota? ¿No os ha pasado a vosotr@s: descubrir que un recuerdo era en realidad parte de una película lejana?
El lunes, sin falta, se lo cuento a mi psicoanalista ;-)

Y ya que se acaba mi ciclo… ¿qué os ha parecido?
¿Qué películas serían las vuestras si pudiérais programar uno de estos ciclos en TCM?
A ver si me sorprendéis, querid@s…
Besos


Escrito por Sábado 28 noviembre 2009

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Los comentarios de la película. “Fin de Programado por esta doctora: “Un pequeño romance”, una gran delicia”

  1. Antonio dice:

    La acabo de ver y ciertamente subscribo todo lo que dices. Una delicia. Emociona.

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