Errol Flynn, ese peligroso espía… ¡nazi!

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Lo que me faltaba por ver. Mi ex marido, ese hombre que me tiene al día de La Vida (con mayúsculas), me pasa un extracto de un libro que ha leído sobre el duque de Windsor, ese hombre que renunció al trono por amor (a la mojama, sólo así se explica su romance con Wallis Simpson), escrito por un tal José Miguel Romaña, en el que dice lo siguiente:

“… Sabemos que el Führer empezó a acariciar la muy sugerente idea de situar otra vez al duque de Windsor en el trono durante los primeros meses de 1940. La persona encargada de transmitir al interesado esa planificación fue ni más ni menos que el actor australiano Errol Flynn, un auténtico bon vivant que para entonces ya era el rey de Hollywood (…). El astro del séptimo arte conocía al ex monarca británico, y recibió instrucciones personales de Martin Bormann y Rudolf Hess para captarlo definitivamente hacia la causa nacionalsocialista.”

¿Cómorrrrrr?

“Durante la primavera de 1980 había aparecido (…) una demoledora biografía del atractivo actor [escrita por Charles Highman, “todo un experto en sacar los trapos sucios de las estrellas”] (…) que derribaba de su pedestal al máximo símbolo de la masculinidad en la pantalla grande en el transcurso de dos décadas. Highman acusaba al célebre héroe de otros filmes como Murieron con las botas puestas o Caballero Jim de su oculta condición de homosexual y, encima, de ser un espía nazi”.

Me encanta el concepto “acusar a alguien de homosexual y, encima (por si fuera poco, supongo), de ser un espía nazi”. Chúpate esa, Teresa.

A continuación, José Miguel Romaña cuenta con un estilo bastante execrable cómo Errol Flynn llevó a “uno de los agentes nazis más ingeniosos del siglo XX”, un tal Hermann Friedirch Erben, a México a bordo de su yate, el Siroco.

Siroco es el que está a punto de sufrir servidora cuando lee disparates de este calibre. Ahora resulta que el régimen nazi tiene que recurrir a alcohólicos irrecuperables como el señor Errol Flynn (os recuerdo que durante el tiempo en que compartió domicilio con él, David Niven bautizó a la casa que tenían juntos como Cirrhosis-by-the-sea) para proponerle al duque de Windsor, un hombre con el coeficiente intelectual de una avutarda, un plan de lo más descabellado que parece salido de la mente calenturienta de un guionista de cuarta. ¡Hay que joderse!

Moraleja: Supongo que, en ese preciso momento, el régimen franquista debía estar tanteando a Wallis, por su lado, a través de Miguel de Molina (con quien compartía afición por las mangas jamón y el maquillaje desenfrenado).


Escrito por Martes 27 octubre 2009

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Los comentarios de la película. “Errol Flynn, ese peligroso espía… ¡nazi!”

  1. Puertorrico dice:

    El Duque de Windsor pasó parte de su exilio en una villa en Estoril llamada “A boca do inferno”, propiedad de la familia Espirito-Santo. ¿Necesita Ud. más pruebas, Sra. Louella, acerca de la evidente conspiración?

  2. Concha dice:

    A ver si te enteras de que Errol Flynn no le interesa a nadie.

  3. panda bruni dice:

    a mi me interesa. y mencanta el artículo. gracias!

  4. Concha dice:

    Vale, Sra. Flynn…

  5. Robín de los bosques dice:

    Si supieras con qué tocaba el piano, a ti también Concha!

  6. Chiquito dice:

    ¡Erron Flyn, ese peazo polla con la que tocaba el pianor!

  7. Cuidadín al cerrar la tapa dice:

    El tío era un fenómeno … una vez leí que inyectaba vodka a las naranjas … así que en los descansos del rodaje … y la gente pasaba y: “joder, lo que le gusta a este tío la vitamina C” … “qué tío más sano” … “lo que se cuida” … ese si que era un peaso fristo … cuando murió, lo incineraron y estuvo tres días ardiendo el cabrón … no lo enterraron porque no pudieron cerrar la tapa … tenía más peligro que un mono con una pistola … ti da cuen … ten cuidado con la caló en agosto, cobarde …

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