Yo, también, amores imposibles

PUNTUACIÓN: 4
Hay que admitir que Álvaro Pastor y Antonio Naharro los tienen bien puestos. Porque, ¿a quién se le ocurre que una historia de amor entre Lola Dueñas y Pablo Pineda -que, como sabéis, tiene el síndrome de Down- pueda resultar verosímil? Aquí la suspensión de la credibilidad no funciona, porque Yo, también está planteada como una película completamente realista.
Es difícil hacer un film que hable sobre la integración de los discapacitados psíquicos sin resultar paternalista o condescendiente. Yo, también no se libra de serlo, con alguna secuencia -esos créditos con Pineda en una conferencia y algún asistente asintiendo casi cariacontecido- que roza la vergüenza ajena.
No es culpa de sus protagonistas. Lola Dueñas es muy buena actriz y saca adelante con convicción su personaje de mujer maltratada por la vida, que lucha contra sus demonios acostándose con el primero que pasa y poniéndose ciega de alcohol en sus noches tontas. Los directores de Yo, también la presentan en sociedad con un plano de espaldas a la Dardenne, como para demostrar que Laura no necesita a nadie, es “diferente”.

Pablo Pineda hace de sí mismo con toda naturalidad, sin imposturas. Lo que no significa que su excepcionalidad ayude al discurso de la película. Porque, todos los sabemos, él es un caso entre un millón: un hombre con síndrome de Down que tiene una carrera universitaria no es habitual.
Ahí reside el gran defecto de planteamiento de Yo, también. Es una película sobre la normalidad, sobre la integración, que fundamenta sus argumentos en una pareja que sólo puede ser la excepción a la regla, y no como ejemplo representativo de una realidad mucho más compleja, que la película resuelve con una subtrama forzada y poco convincente, la protagonizada por dos discapacitados que tienen que luchar contra viento y marea para que la sociedad les deje vivir su amor con toda normalidad.
Escrito por Miércoles 21 octubre 2009
UN CUATRO!!!
Con dos pares!!! en eso yo también estoy de acuerdo contigo. Bueno, la verdad es que creo que solamente estoy de acuerdo contigo en eso. Si nos podemos imaginar como huésped por cuatro años a un negro en la Casa Blanca. Si nos podemos imaginar a las niñas de Zapatero vestidas de góticas. Y si me he podido imaginar hasta que una casa volase, inflada por un puñado de globos de colorines, y dirigiéndose rumbo a las cataratas Paraiso. ¿Por qué no me voy a poder creerme una historia de amor de Lola Dueñas (a quién sería capaz de creérmela, en una película, hasta enamorada de un queso gruyere y no le encontraría agujeros a la historia
con mi paisano Pablo Pineda? Por cierto, otro al que soy capaz de imaginármelo haciéndolo TODO y todo BIEN, por imaginar ya me lo estoy imaginando llevándose hasta el Goya al mejor actor revelación allá por el final de enero del año que viene.
Discrepo contigo también en que en esta película aparezca ninguna secuencia que roce la vergüenza ajena (eso podría haber ocurrido si Pablo no se hubiera atrevido, eso si hay algo a lo que este hombre no se atreva, y le hubiera caído el papel al bueno de Javier Bárdem, para componer uno de esos papeles que tanto le gustan y que tan buenos resultados le suponen luego en la recogida de premios de la cosecha del año siguiente).
Siempre tiene que haber una primera vez, y estoy convencido que Pablo terminará encontrando pareja (y no necesariamente una chica con síndrome de Down) y entonces la ficción habrá superado a la realidad por tan sólo unos meses (eso si ya no hay por ahí en el mundo mundial alguna historia así).
Pablo es un tipo de los que te encuentras uno entre un millón, es cierto Sergi, pero no entre un millón de Downs, sino entre un millón a secas.
Tampoco estoy de acuerdo con que la subtrama esté forzada y sea poco convincente, dos discapacitados que tienen que luchar contra viento y marea para que la sociedad les deje vivir su amor con toda normalidad… como la vida misma.
P.D. ¿Se puede ser objetivo con una peli a la que le tienes tanto cariño a sus dos personajes (personas) principales? Igual sí, pero yo también quiero seguir siendo subjetivo.
Ah, y muy bueno lo de la presentación del personaje de Lola Dueñas a lo Dardenne (es un no parar de aprender a ver el cine cada día mejor, gracias Sergi
Me parece que no es ningún logro, que a Pablo Pineda le toman el pelo, esta muy bien que haya estudiado una carrera, pero no hay que sacarlo de su sitio. Es como es, y será feliz como debe ser.
Lo que a uno le HACE FELIZ ES ACEPTARSE COMO ES , CON UNAS VIRTUDES Y CON UNOS DEFECTOS , CON UNAS CAPACIDADES Y CON OTRAS NO.
SI PABLO TIENE QUE SER SÍNDROME DE DOWN , PORQUE LUCHAR PARA QUE HAGA COSAS QUE NO SON PROPIAS.
A LAS QUE NO LLEGA, COMO CASARSE.
NO PUEDE ASUMIR LOS DERECHOS Y DEBERES DEL MATRIMONIO.
PABLO TIENE MUCHAS OTRAS VIRTUDES, LAS RELACIONES SEXUALES , SÓLO LAS NECESITAN LOS ANIMALES, EL HOMBRE PUEDE PRESCINDIR DE ELLAS, Y LLENAR SU AFECTIVIDAD DE OTRA MANERA.
Leticia
POR QUE LA SOCIEDAD LUCHA EN CORROMPER A LOS MÁS BUENOS E INOCENTES?
A Alfins,
Es difícil hacer una crítica de una película como ésta sin parecer que estás siendo políticamente incorrecto. En la secuencia de créditos, hay un plano horrible de una señora asintiendo a la conferencia de Pablo que me parecería igual de horrible si Pablo no tuviera el síndrome de Down. La película está encantada de conocerse desde el primer minuto de proyección, confirmando con ese asentimiento la validez de su discurso (el de la peli, no el de Pablo), que, en mi opinión, es bastante contradictorio. No dudo en absoluto que Pablo sea uno entre un millón de hombres, pero eso no justifica a la película, no la hace mejor per se.
Oído cocina!
negativa de esta película sin parecer que eres peor persona, aunque seas un crítico cojonudo, por puntuarla con… UN CUATRO!!!
No dudo ni un segundo que sea difícil hacer una crítica (para mí es dificilísimo hacerla de todas sin haberlas visto, eso si que es politicamente incorrecto
Lo único que se me hace cuesta arriba es que Pablo Pineda, otro con el que no he dejado de aprender cada vez que he tenido la ocasión de escucharlo, y al cual tampoco tengo el gusto de conocerlo personalmente, se haya embarcado en un proyecto como éste si la película muestra un discurso, como tú dices, contradictorio porque lleva muchísimos años metido en faena, dejándose hasta el último gramo de energía para que a los Downs se les reconozca como iguales, pese a su excepcionalidad (la de Pablo me refiero).
Lo escuché, no hace mucho por aquí, en un programa de Canal Sur 2, en una entrevista en profundidad, y cada vez que el periodista le preguntaba si se hacía una idea de lo que se le venía encima cuando la peli se estrenara, él no dejaba de quitarle importancia a todo eso, repitiendo una y otra vez que si se había metido en un proyecto como éste era por el mensaje, que no tenía ningún interés en hacer carrera en el mundo del cine, que no dejaba de ser el que él lleva transmitiendo una y otra vez cada vez que le dan la oportunidad de expresarse, de la forma que sea, y que el cine no era más que una forma mucho más potente, porque tu discurso llega a más gente.
En fin, que tú eres el que sabes, y sobre todo el que la has visto, así que ya ves lo mío no era sino un deseo más que otra cosa.
P.d. De todas formas Sergi… UN CUATRO!!!
Un abrazo y gracias por responder a los que por aquí te deja
mos nuestras reflexiones de vez en cuando.
¿Un 4?,pero si es una estupenda y emotiva película. ¿Encantada de haberse conocido?. No, las encantadas de haberse conocido al igual que sus autores son dos horrores estériles, Anticristo y Los límites del control que en este blog se han llevado sendos notables altos y como estas muchas otras, por ejemplo made in Gus Van Sant.
No soporto a estos críticos que ven la paja solo en el ojo que a ellos les interesa.
¡Viva Yo, también! y ni caso a la crítica de este blog.