“Castillos de cartón”: aquellos maravillosos años (y sus novedades)

Basada en la novela homónima de Almudena Grandes, la nueva película de Salvador García Ruíz (Mensaka, El otro barrio) viaja a los ochenta -época que conoce muy bien, pues él tenía la misma edad de los protagonistas- para contarnos la historia de un triángulo amoroso formado por una chica y dos muchachos, todos ellos estudiantes de Bellas Artes y repletos de ilusión, energía e inocencia.

Con guión de Enrique Urbizu, la cinta llegará a los cines a finales de mes tras competir en el festival de Valladolid.
En ella abundan las escenas de cama y los desnudos, aunque filmados con extrema delicadeza y cierto pudor: el director quiere que estemos en la cama con los chicos, oigamos sus susurros, sus jadeos, sus inseguridades…

Pues Castillos de cartón muestra el encuentro entre María José, Marcos y Jaime.
Ella (Adriana Ugarte) es una chica echá p´alante, capaz de ir contras las normas, moderna y tan enamorada de Marcos como de Jaime.
Mientras Jaime (Biel Durán) es un picha brava sin talento artístico, Marcos (Nilo Mur) es un efebo introvertido, talentoso y de sexualidad aún por despertar.
Los tres se complementan, se apoyan y acaban formando un trimonio, para escándalo de su entorno, mientras levantan en sus sueños un futuro juntos. ¿Porque puede perdurar en el tiempo este tipo de relación entre tres?

La película nos hace reflexionar además sobre asuntos como ¿dónde quedan los sueños de juventud cuando miramos hacia atrás?
¿Se han logrado aquellos proyectos que tenían tanta fuerza en nuestra mente?
¿Qué los ha hecho fracasar o quedarse a medias: la ambición, el materialismo, el egoísmo, la fantasía, las responsabiliades…?

De todo esto hablan la novela y ahora la película.
El retrato que hace García Ruíz de la juventud no incluye sólo subidones sexuales y emocionales, sino también el consiguiente desengaño. Pero, como la memoria es selectiva, sólo recordamos lo mejor de aquellos años de borrachera hormonal: la lucha por ser libres, el descubrimiento de uno mismo (y nuestra sexualidad) y las amistades que entonces nos parecían eternas.

¿Os ha pasado mucho esto: mirar hacia atrás y ver que aquella realidad tan deslumbrante de los veinte años ahora no tendría sentido?
¿Os habéis reencontrado con personas importantes de vuetro pasado que ya no lo son tanto y no encajan en vuestra vida actual?
¿No es una empresa suicida intentar recuperar aquellas emociones, aquellos polvos, aquellas ilusiones…?

Mientras reflexionáis sobre esto, nada como echar mano a la sabiduría popular, que proclama aquello tan sabio de que nos quiten lo bailao.
Aunque nada volverá a ser lo mismo y sólo quede el -grato- recuerdo, ¡qué chulos eran aquellos castillos de cartón! ¿no?
Escrito por Jueves 8 octubre 2009
¡Tengo muchas ganas de ver como han reflejado el libro en el cine! Espero que no me defraude… aunque por las imágenes que van saliendo creo que me gustará.
Marina