Pelis paralelas: El taxista de la Comedia.

Hay muchísimos directores que se dedican una y otra vez a filmar una especie de “la misma película”. Algunos son casos flagrantes de auto-plagio y “nosesalirdeaquísocorro” y otros son directores con una estrecha mira de temas y formas, pero que triunfan en su sectorcito.
Pero me ha sorprendido ver esto, tirando de videoteca, en la filmografía de Scorsese. Martin es un tío ecléctico y aunque tiene películas con temáticas o secuencias parecidas y de su estilo clásico, no suele tener dos películas clavaditas, como podrías decir de Woody Allen (por ejemplo con “Delitos y Faltas” y “Match Point”) que puedas decir: “es que es la misma pero con X cambiado”.
Vale, estoy seguro de que ahora vendrán mil listillos a comentar “Anda que no: en Uno de los Nuestros y Casino…” ¡Iros a la mierda!. No os tengo miedo. ¡Comentad, malditos! ¡Os espero! ¡Y lo que es peor: muchos lectores también, más que a mi!
Pero yo venía a hablar de mi pene. Digo… con mi pene. Y mi pene de la sabiduría dice que Scorsese no suele hacer eso y sorprendentemente, lo hizo en su momento con 2 películas totalmente alejadas en concepto base, pero muy muy cercanas en temática y forma. Y muy actuales, pese a ser de 1976 y 1983.
Hablo de “Taxi Driver“ y “El Rey de la Comedia“.


Peliculones.
Además, para empezar con el paralelismo, ambas películas comparten al protagonista: Robert de Niro, que como siempre, en las películas de Scorsese, es más De Niro que nunca.

Este es Travis Bickle.
Este es Rupert Pupkin.
Los 2 personajes son parias de la sociedad.
Restos insignificantes.
Uno es taxista porque nadie le quiere haciendo nada más y él tampoco sabe dónde meterse tras volver de Vietnam. Otro es don nadie, un frikazo caza-autógrafos de cuadernito, obsesionado por las estrellas de la tele que quiere llegar a la fama de los grandes comediantes de manera espontánea.
Y ambos se chocan con una sociedad que no responde a sus pretensiones. Para uno todo es suciedad, corrupción y perversión de los valores… y parece que sólo él se da cuenta y deberá remediarlo. Para el otro todos ignoran su innegable (y desconocido) supuesto talento e impiden su derecho divino de ser la estrella de la tele que está seguro guarda dentro. Y en ambos casos, el espectador es consciente de que… están perturbados. Y mucho.
Travis porque ensaya frases de “vengador” en su casa frente al espejo…
Y Rupert porque simula en el sótano de la casa donde vive con su madre que es entrevistado en el programa de su ídolo como estrella especial y el mejor cómico del mundo existente.
En ambos casos, el protagonista intenta seducir y sorprender a una mujer muy por encima de sus posibilidades (sobre todo al ser un puto chalado) que, confiada, accederá a una primera cita para luego darse cuenta de que su amigo De Niro es un lunático que vive una realidad alternativa tirando a la paranoia esquizoide.
En una película, Taxi Driver, porque él le lleva al cine porno como si tal cosa, de tarde de cine.
En la otra, El Rey de la Comedia, porque él se auto-invita a casa del presentador más famoso del momento, delirando con que mantienen una profunda amistad personal y laboral.
Y entonces, tras la última humillación (en su narcisismo), detonan.
El loco de Taxi Driver decide tomar las riendas y ejercer la “justicia” por su cuenta: la justicia es eliminar la escoria de la ciudad.

El loco de El Rey de la Comedia decide secuestrar al presentador y exigir como rescate una actuación en directo en el Show.

Y mueren.
Uno en el tiroteo para matar a los proxenetas que explotan a Iris, una menor de edad a la que quiere proteger. Un baño de sangre por un objetivo paranoide…
Y otro figuradamente, porque tras la actuación, obviamente irá a la cárcel y se habrá metido en un pozo penal sin vuelta atrás…
¿O no?
Porque aquí es el único momento en el que las películas difieren:
En Taxi Driver, Travis consigue salvar a Iris de las garras de la corrupción, vale, pero palma. De manera guay, con el dedito ahí sangrando, vale, pero kaput. Una historia más

¡Pero en El Rey de la Comedia no! En esta, el programa en directo, pese a el juicio de los “profesionales” del medio, es todo un éxito de audiencia. Y como no, el morbo posterior por la noticia del secuestro, lo convierte en el notición del año. Su monólogo (pobrísimo) es repetido hasta la saciedad, comercializado y el protagonista acapara todas las portadas del mundo entero. Ha nacido una estrella y tras su estancia en prisión, que será breve, volverá para triunfar en la caja tonta como el evento más esperado del momento: el retorno de El Rey de la Comedia.

Y probablemente, cuando uno ve ese desenlace, piensa: “¡Hala, anda ya! Vaya parida… se le ha ido a Scorsese. Eso no se lo cree nadie”.
¿No? Amigos. Ha nacido una estrella. De la miseria, de los modos más grotescos. De maneras deleznables. Un don nadie acapara toda la atención del show business y del público. El mundo no deja de hablar de él. ¡Ha nacido una estrella!
Una estrella de la televisión.
De la televisión actual.
Y esta historia es tan real…
¿Cuantos Rupert Pupkins podemos ver ahora mismo, con sólo poner Tele 5?
¿Y cuantos Travis querrían entrar a “limpiar” en la casa de Guadalix?
P.D: Qué bien Jerry Lewis en “El Rey de la Comedia” (por favor, jamás la veáis doblada) y que guapísima Cybill Shepherd en Taxi Driver (y en un vertedero, si quiere). ¡Esa mujer… esa mujeeeeeeer! Maldito Bogdanovich, ¡eres la admiración de los cinéfilos gafotas!
Escrito por Miércoles 9 septiembre 2009
¡El “Rey de la comedia” es buenísima”!
Ha pasado muy desapercibida dentro de la filmografía de Scorsese, cuando es un peliculón, y Jerry Lewis (que de pequeña me gustaba mucho, lo que me reí yo viendo “el ceniciento”) está que se sale.
Excelente post, excelente análisis, excelente pene (de la sabiduría, claro).
“El Rey de la Comedia” me impresionó, la ví cuando se estrenó, hace doscientos años.
Jerry Lewis hace el mejor papel de su vida.
Ha sido un placer leerte.
Sin ánimo de parecer pedante, el taxista sobrevive (muere metafóricamente el demonio que lleva dentro). Luego creo que se cruza con la chica, o la ve pasar de lejos, o se enamora de belen Esteban por su uso de la gramática. Muy buen post !
Escrito, le pasa lo mismo que a mí con Taxi Driver. Los dos estamos empeñados en que Travis muere al final, y como bien señala Carlos Clavijo, no es así. Pero lo curioso es que tuve que ver el film casi 6 veces a lo largo de de más de treinta años, para quedarme con la copla. Y es que en nuestra mente, ese taxista llevaba muerto ya mucho tiempo, y el espeluznate tiroteo final era sólo un trámite.
Maldita cabeza. Tienen razón. Pero en fin… la muerte de su “alter-ego” o el paso a modo latente sigue valiendo para la idea.
Gracias!
No muere, lo que pasa que en la escena final de la película, cuando coge en su taxi de pasajera a la Sheppard, ésta le reconoce y le felicita por su heroicidad. Supongo que para Travis eso es como estar en el cielo. De ahí la confusión.
Ole, ole y ole por el post. con dos cojones. me ha parecido fabuloso, sobre todo por comparar dos pelis casi consecutivas de scorsese, una considerada el summun del artistazo y la otra completamente olvidada. cuenta scorsese que hizo el rey de la comedia como favor personal a DeNiro, quiern estaba harto de ser considerado un tipo perturbado y quería cambiar de registro (¿haciendo de… perturbado menos peligroso?) y que todo, absolutamente todo surgió igual que toro salvaje, encargo al que scorsese accede y que se involucra hasta las (espesas) cejas, echa los restos y se convierte en… un fracaso absoluto, con la diferencia de que toro salvaje ahora está considerada la mejor película de los 80 y esta… está olvidada.
Éxito de crítica y público este post… ¡Enhorabuena!
Taxi Driver me gustó tanto que hasta me leí una novela ésas “basada en la película”. Y la verdad es que no estaba nada mal.