José Saramago

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El escritor José Saramago nos contó lo siguiente:

Que recuerde cinco películas me han pedido. No tendría que preocuparme si son o no las mejores, las más famosas, las más citadas. Basta con que me hayan impresionado de manera particular, como nos impresiona una mirada, un gesto, una entonación de voz. Escogerlas no ha sido difícil, al contrario, se me presentaron con la mayor naturalidad, como si no hubiera estado pensando en otra cosa. Aquí están, aunque el orden con que las menciono no es ni debe considerarse una clasificación por mérito.

En primer lugar (alguna tendría que abrir la lista), LA SAL DE LA TIERRA de Herbert Biberman (Salt of the Earth, 1953), que vi en París a finales de los años 70 y que me conmovió hasta las lágrimas: la historia de la huelga de los mineros chicanos y de sus valientes mujeres me llegó hasta lo más profundo del espiritu.

Cito a continuación BLADE RUNNER de Ridley Scott (1982), vista también en Paris en un pequeño cine del Quartier Latin poco tiempo después de su estreno mundial y que, en ese tiempo, no parecía prometer un gran futuro.

Sobre AMARCORD de Fellini (1974), nadie nunca ha tenido dudas, ahí hay una obra maestra absoluta, para mí tal vez la mejor película del maestro italiano.

Y ahora viene LA REGLA DEL JUEGO de Jean Renoir (La règle du jeu, 1939), que me deslumbró por el montaje impecable, por la dirección de actores, por el ritmo, por la finura, por el “tempo”, en definitiva.

Y, para terminar, un filme que me acude a la memoria como si viniera de la primera noche de la historia de los cuentos al amor de la lumbre, “Pat & Patachon – Ole Opfinders Offer”, aquellos sublimes (no exagero) actores daneses que me hicieron reír (tenía entonces seis o siete años) como ningún otro. Ni Chaplin, ni Buster Keaton, ni Harold Lloyd, ni Laurel y Hardy. Quien no haya visto a Pat & Patachon no sabe lo que se ha perdido…






Escrito por Viernes 21 agosto 2009

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