Ana Wagener
Ana Wagener, actriz, se decanta por estas cinco películas:
HELLO, DOLLY (Gene Kelly, 1969)
Tendría unos diez años y la vi unas trece veces. Mi padre me daba la paga hasta que un día me advirtió que tenía que gastármela en ver una película distinta. Yo quería ser Barbra Streisand y me disfrazaba… Creo que ahí empezó mi vocación de actriz.
EL BOLA (Achero Mañas, 2000)
Para mi fue un antes y un después como actriz. Fue mi primera película con un papel de recorrido y me enteré entonces de lo que era la trastienda del cine y ponerme ante una cámara. Aprendí mucho, lo disfruté y también sufrí, claro, por el miedo a un primer trabajo. Y me quedaron amigos de esa película y me abrió puertas a la profesión.
NADIE HABLARÁ DE NOSOTRAS CUANDO HAYAMOS MUERTO (Agustín Díaz Yanes , 1995)
Fui a verla al cine sola y cuando terminó la película me quedé sentada en la butaca un rato largo llorando. Sentí un gran dolor viendo. Me pasó algo que era incluso físico. Me acuerdo de aquella Victoria Abril entrando en el bar con aquel colocón… Una película muy sórdida que me atravesó. Me sentí orgullosa de esta profesión pero no he sido capaz de volverla a ver porque me afectó demasiado. Quizás algún día la repita.
EL PADRINO (The Godfather, Francis Ford Coppola, 1972)
La reviso todos los años. Me parece una obra maestra. La tengo en mi coranzoncito. Es un referente de interpretación, con unas composiciones impresionantes.
ISADORA (Karel Reisz, 1968)
Esa Vanesa con tanta energía… La admiro mucho. La película es un canto a la libertad, un romper con todas las reglas que había en ese momento, un canto también a la belleza. Me impactó el final cuando ella va en el coche llena de vida y con ese pañuelo al cuello, y de pronto… De cien a cero, así es la vida.
Escrito por Viernes 21 agosto 2009

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