Alex de la Iglesia

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Estas son las cinco pelíclas que han marcado al Presidente de la Academia de Cine y también director Alex de la Iglesia.

VERTIGO (Alfred Hitchcock, 1958)
La vi treinta veces seguidas. Dos veces al dia, a veces, durante un mes seguido. ¿Las razones? Lo ignoro. Sólo tengo intuiciones. El color… Nunca vi nada semejante anteriormente. La vi en el cine, en una copia nueva, flamante. Los colores no eran de este mundo. Aquella mujer. Era el deseo, el deseo rodado en vivo. El deseo más allá de la carne, la idea del deseo. Después se transformaba en carne, como Cristo. Scottie enloquece porque genera la idea y luego la convierte en carne. Nada me ha turbado tanto. La película no pertenece al mundo real. La película trasciende lo cinematográfico y se adentra en un mundo metafísico, donde llega a tocarte el alma. Hay algo sobrenatural en Vértigo. Yo lo he vivido.

CON LA MUERTE EN LOS TALONES (North by Northwest, Alfred Hitchcock, 1959)
Es la película de mi vida. Quiero ser Gary Grant y sólo lo soy si veo esta película. Es la diversión, es la elegancia, es la aventura, es el misterio. No hay nada más grande, sólo “Vértigo”. Pero ésta es terrenal, es el paraíso en la tierra. La otra es un viaje por mi cabeza, por mi alma torturada.

EL ANGEL EXTERMINADOR (Luis Buñuel, 1962)
Buñuel no es un director de cine, es un demonio. Un demonio habitó en la tierra y rodó películas. El angel exterminador es un pedazo de infierno, un sueño imposible que describe cómo funciona el mundo bajo el velo de vulgar estabilidad que lo cubre, y que nos lo hace soportable. Algún día saldré de esa habitación en la que me encuentro encerrado. O por lo menos encontraré ese cuarto oscuro donde permanecer unas horas, y amaré a una mujer que me libre de la locura.

EL (Luis Buñuel, 1952)
Dos películas de Hitchcock y dos de Buñuel. esto va mal. O bien. ¿Qué es lo que me gusta? ¿Qué me vuelve loco? Ese hombre zigzagueando ante el horror de lo inesperado. El horror de una vieja riéndose de mí a mis espaldas. O no existe, y está sólo en mi cabeza. ¿Existe algo más allá de mi cabeza? La aparente vulgaridad de un guión que se transforma en una pesadilla. Yo soy él, porque siento celos, porque no confío en lo real, porque sé que alguien confabula para hundirme. Creo que soy yo mismo.

EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA (Steven Spielberg, 1981)
Escapar a un mundo de diversión donde uno no puede pensar. ¡No pensar, por fin! Huir a la diversión, desaparecer y anularse. Montarse en un vagón de una mina perdida y reírse a carcajadas porque todo vale. Ilusionarse con la acción y la aventura, y la tontería. Negarlo todo y vivir el cine puro, el que no tiene nada que ver con nada, y menos con la realidad. Ser un muñeco, un juguete en una montaña rusa. La felicidad.






Escrito por Viernes 21 agosto 2009

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Los comentarios de la película. “Alex de la Iglesia”

  1. Mónica dice:

    Pensé en “Vértigo” por esa escena final de “La Comunidad”, de la persecución en los tejados…. Y ahí está…. me he quedado gratamente sorprendida.

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