Henry Fonda y Bette Davis, una cita a ciegas (real como la vida misma)

Cuando ambos eran dos jóvenes desconocidos, él un actor principiante y ella una actriz de arte dramático sin mucho talento, Henry Fonda y Bette Davis se conocieron en una cita a ciegas en 1927. Él era el amigo de un tal Hunter Scott, un personaje “como de Scott Fitzgeraldâ€, que le recogió en un Packard descapotable una tarde, a la salida del Ziegfeld Theater de Nueva York. En el asiento de atrás iban “una tal señora Davis y sus dos hijasâ€.
La madre de una jovencísima Bette (17 años) no veía con buenos ojos que su hija menor, Bobby (15), saliese sola con un chico mayor de ella, así que Hunter Scott buscó una solución: le presentaría a su joven amigo, un actor de sólo 22 años, que haría de carabina junto a su hija mayor. Así, ambas estarían acompañadas por si alguno de ellos intentaba propasarse. La señora Ruthie Davis dio su brazo a torcer y dejó a sus polluelas salir del nido con una condición: tenían que volver tal y como habían salido de casa, ¡intactas!
A partir de cierta hora, Hunter se perdió en la oscuridad con Bobby, probablemente para discutir encarnizadamente sobre La crítica de la razón pura, de Kant (que es algo que a los 15 años una lee todas las noches antes de dormir, junto a Caza mayor, de Nina Farewell), y Henry Fonda se quedó en el coche a solas con Bette.
Años más tarde, Fonda escribió en su autobiografía:
Me quedé ahí sentado pensando: “Tengo que besarla. ¡Tengo que hacerlo!â€. Ella me miró con aquellos enormes ojos de plato y, qué coño, me incliné y le di un piquito en la boca, no un beso de verdad, pero qué alivio. ¡Un punto! Me sentía como un Casanova.
Horas más tarde, Fonda recibió una carta que Bette le había escrito en el tranvía, de vuelta a casa desde Princetown:
“Le he contado a mí madre la bonita experiencia que hemos vivido los dos a la luz de la luna. Anunciará el compromiso cuando lleguemos a casa. – Firmado: Bette Davisâ€.
Henry Fonda se quedó de piedra pómez:
“Mierda, un beso y ya estoy comprometidoâ€. Entonces yo era muy ingenuo… Y Bette Davis muy diabólica, a sus 17 años. Durante años, cada vez que veía a Bette Davis la evitaba.
Años después, cuando un entrevistador le preguntó a ella por aquella cita con motivo del aniversario del rodaje de Jezabel, una anciana Miss Davis, consumida por el alcohol y el cáncer, respondió: “Puede que habláramos de nuestras esperanzas para el futuro. Puede que nos besáramos. Ya no me acuerdoâ€.

Moraleja: Mucho cuidado con las citas a ciegas. Las carga el Diablo.
Escrito por Lunes 10 agosto 2009
hija de puta, qué grande era
Una historia similar ocurrió en mi presencia el jueves pasado… Mientras unos discutían la crítica de la razón dura, otros se daban al pico (y la pala).
Pues con un ramalazo de Bette Davis, Jane Fonda hubiese salido de traca…Cuanto más perraca veo que era, más me flexiono al postrarme a sus pies.
Hay que ver lo que los actores dicen para quedar bien. Lo que Henry debió pensar es: ¡Vaya callo recalentado que me ha ido a tocar esta noche! Le doy un piquito rápido y la pongo en la parada del tranvía en menos que canta un gallo. ¡JO, JO, JO!
que vá, si con esos ojos o le tenía hipnotizado o asustado.
Asustado, por ahí vas bien, jp3…