Clases de educación sexual, cortesía de Mae West

Tuve una familia muy correcta. En casa jamás soltábamos tacos ni hablábamos de sexo. Aunque parezca extraño, jamás hablé de sexo con mis padres. Ni siquiera hoy me agrada hablar de ello con mi hermana… me sentiría sucia. La primera vez que oí hablar del sexo fue a través de una amiga, a los nueve años. Su madre era médica, un día estábamos jugando en su casa, sobre la mesa había un libro…
¿Un libro? Mmmmmmm. ¿Qué clase de libro?
…y después de leerlo experimenté una sensación extraña con respecto a mis padres. Una sensación peculiar… podríamos decir que de repugnancia. Me llevó mucho tiempo superarla. De pronto dejaron de ser dioses. Ohh, ojalá no dieran clases de educación sexual en las escuelas. Deberían hablar de salud. Lo que cuenta es la salud.
Jajajajajajaja.
Moraleja: ¡Hay que joderse!
Escrito por Martes 4 agosto 2009
Y lo dice una señora que le besa el culo a todos los visitantes del Museo Dalí de Figueras…