George Hamilton, con él SÍ que llegó el escándalo

Mañana ESC (Esta Santa Casa) emite una de mis películas favoritas, el melodramón Con él llegó el escándalo, en el que destaca la presencia del por aquel entonces Joven Promesa George Hamilton. A estas alturas, cuando Una piensa en George Hamilton lo primero que recuerda es a un hombre de mediana edad (unos 3.000 años) con el cutis socarrat de color terracota. Pero no siempre fue así… Hubo un tiempo en que era uno de los actores más prometedores de su generación. ¿Alguien puede creer eso? Pues sí. ¡YO lo creo!

Tal y como he leído en un reportaje hace un par de semanas, antes de ser una estrella, tuvo un affaire con Soraya, la ex emperatriz repudiada por el Sha de Persia. Me quedé de piedra pómez cuando leí lo siguiente:
Aquella bellísima princesa fue a Hollywood dispuesta a recorrer el camino inverso a Grace Kelly, pero fue un proyecto fallido (otro más). Huyendo de los requerimientos amorosos de Frank Sinatra, Soraya se refugió en los brazos de un jovencísimo George Hamilton, que la llevó a la finca de un amigo en el desierto, donde pasaron un tórrido fin de semana. En el camino, pararon en un bar de carretera para beber champán, pero el dueño no quiso servírselo porque George no tenía aún la edad legal para beberlo. Por si fuera poco, al día siguiente, el propio actor relata en sus memorias que se cruzaron con un jinete solitario que resultó ser… ¡Cary Grant! Soraya, enardecida, le pidió consejo, pero el veterano actor sólo respondió incoherencias ya que, al parecer (según Hamilton), el maduro galán estaba en pleno viaje de LSD.
Chúpate esa, Teresa. No contento con una ex emperatriz, el joven George puso sus ojos en la hija del Presidente, Lyndon B. Johnson.
En EE UU, un país sin aristocracia [continúa el reportaje], el Presidente es algo así como el rey, y su hija, Linda Bird Johnson, una princesa. El compromiso (morganático) duró apenas un año, el tiempo suficiente para que George descubriera cómo viven los ricos y famosos y decidiera que él quería lo mismo.
Por esta época, flirtea con millonarias, princesas y hasta primeras damas, como una de sus mejores amigas, Imelda Marcos, a la que aconseja en cuestiones de estilo. Los dos se hacen tan inseparables que, años después, el Estado Filipino le llamó a declarar en el juicio al que sometió a la ex esposa del dictador Ferdinand Marcos.
Otra de sus conquistas fue la escritora romántica Danielle Steel, una mujer cuyo gusto en materia de hombres deja casi tanto que desear como sus libros (su primer marido fue un banquero de Wall Street; el segundo, un violador convicto con el que se casó en la cárcel; y el tercero, un heroinómano). El romance acabó tras un aparatoso accidente de automóvil que casi les cuesta la vida a ambos.
Me he quedado muertecita. ¡Qué vida! ¡Qué currículo! Con semejante bagaje no me extraña que optase por tirar su carrera por la borda y se concentrase en el bronceado, los trajes sastre a medida y las conquistas de renombre (la más famosa, claro, es Liz Taylor y todo el escándalo que se formó en los 80 en Marbella a costa de su famoso top-less). Con una vida así, ¿quién necesita una carrera?

Moraleja: Pues YO, Dios mío, YO la necesito…
Escrito por Jueves 23 julio 2009
Realmente, solo le falta haber sido pianista de crucero… O no, porque… ahora que me acuerdo… creo que era él, sí, ¡era él!
CULOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
CULOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
ME PICA EL CULOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
ME HUELE EL CULOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Y ME DAN POL CULOOOOOOOOOO,Y JORGE JAVIER IGUAL,A GEORGE JEVIA,GEORGE COMO PUEDES LLEVAR ESAS HORRIBLE GAFAS DE PASTA MAS VULGARES Q UN DOS PIEZAS DE CARMINA ORDOÑEZ DEL AÑO 2003 POR FAVORRRR,CONJUNTADAS CON ESOS ZAPATITOS DE CHAROL GEORGEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE JAVIER,JORGE JAVI….AHAHAAHAA DEJA DE DARME POL CULO POR DIOS,SEMENTAL DE TERCERA CLASE.