Juego de lágrimas: mis cinco pelis con llantinas favoritas

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Adoro las lágrimas. Me fascinan. Nunca he podido sustraerme del espectáculo, hipnótico, pero también terrible, de alguien llorando, es como una mano que te atenaza el corazón hasta impedirte respirar, porque su dolor es también tu dolor. Y eso es lo más terrible, pero también lo más divino. Estoy totalmente de acuerdo con la parábola que dice que sólo los ojos lavados con lágrimas adquieren mejor visión. Totally agree(pina). También es verdad que, si me dan a elegir, prefiero ver llorar a una mujer. Las mujeres lloran mejor porque se entregan al llanto mientras, tradicionalmente, los hombres se retraen, se vuelven piedra. Eso sí, cuando un hombre llora, también lo contemplo embobada. Maravillada. Fascinada. Ay, las lágrimas… Qué amargas, pero qué necesarias.

He aquí mis cinco películas con escenas de llanto favoritas.

1. La extraña pasajera (1942)

Ay, Bette es la que mejor llora. Lo demuestra en este melodramón en el que pasa de patito feo a cisne en un barco que la lleva rumbo al amooooooor, tras pasar por el salón de belleza de Elizabeth Arden (y depilarse dos felpudos que, en algún momento, el departamento de maquillaje le colocó en lugar de las cejas). Aunque hay otra escena de lágrimas en La carta que tampoco tiene desperdicio.

2. Muerte entre las flores (1990)

Adoro esta película y, sobre todo, la escena en la que John Turturro, rata de cloaca máxima (en la ficción), intenta convencer a su verdugo de que no le pegue un tiro que se tiene más que merecido tras un recital de lágrimas que para sí lo quisiera la Pantoja en su próxima comparecencia ante el juez.

3. Cabeza borradora (1978)

David Lynch no es, precisamente, uno de mis directores favoritos. Pero reconozco que es uno de los que más partido sabe sacarle a las lágrimas. En Terciopelo azul hay un amplísimo catálogo de llantos (histéricos, doloridos, maníacos…), pero todo nació aquí, en esta película.

4. Ángeles con caras sucias (1938)

James Cagney se suelta la melena y da un recital a lo grand guignol ante la silla eléctrica en el que las lágrimas (y las horquillas) salen disparadas en todas direcciones. En contra de lo que pueda parecer, lo hace por una buena causa, porque, detrás de un psicópata, se siempre esconde un corazón de oro. O por lo menos eso es lo que Hollywood quiere hacernos creer.

5. Imitación a la vida (1959)

Que Lana Turner es capaz de llorar y desmelenarse como nadie ya lo demostró en Cautivos del mal, pero la prefiero en Imitación a la vida porque el título resultó profético: resulta que su mejor escena de lágrimas no la hizo ante una cámara, sino ante el juez que estaba a punto de meter a su hija en el trullo por el asesinato de Johnny Stompanato. Debió de ser de Oscar, porque consiguió la absolución.

Moraleja: ¿Me pasas los kleenex? Gracias, cariño.


Escrito por Jueves 28 mayo 2009

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Los comentarios de la película. “Juego de lágrimas: mis cinco pelis con llantinas favoritas”

  1. HollyKubelik dice:

    Pues yo con la dos pelis que más lloro son: Amarga Victoria (cuando la Davis hace de buena, no sé qué pasa, que me derrumbo) y con Margarita Gautier (uno de los papeles que más me creo que la señorita Garbo, a la que adoro y venero, pero con la que aún soy capaz de ser objetiva).

  2. ola dice:

    Nadie ha llorado con Bailar en la Oscuridad? Seré rara…

  3. HollyKubelik dice:

    No, no eres rara, porque si no lloras con la de desgracias que le pasan a la pobre de la protagonista, es que no tienes sangre en las venas. Es triste esa peli como pocas.

  4. Italiano dice:

    Y “Campeón” y Ricky Schroeder?

  5. El Marqués de Portugal Este dice:

    Las mejores lágrimas del cine son falsas. Como las de la realidad, claro.

  6. rosibel dice:

    me gusto mucho este blog la verdad no estaba tan informada pero gracias, a este tipo de post nos ayuda a enterarnos un poco mas de las cosas que suceden en nuestro entorno muchos saludos para ustedes y suerte tiendas de muebles

  7. the revenge of angel zúñiga dice:

    Ricky de niño estaba bien pa’ disfrutarlo en una cama grande. Como todos los Rickys que se me ocurran ahora (menos el Martin. Porque si es el Nelson…)

  8. Lothorien dice:

    Caray! Pues yo lloré y seguiré llorando cada vez que llego al final de cintas lacrimogenas como:

    1) Tal como Eramos (Sidney Pollack, 1973), ese reencuentro y adiós de Barbra Streisand y Robert Redford es de antología.
    2) Get Real (Simon Shore, 1999), ese baile mental que se monta Ben Silverstone con su amante Brad Gorton ante la imposibilidad de abrir la puerta del closet y salir.
    3) Serenata Nostálgica (George Stevens, 1941), Cary Grant me hiso llorar en los momentos en que recuerda la tragedia de una hija muerta, y de paso se hizo con una nominación al Oscar.
    4) ¡Que bello es Vivir! (Frank Capra, 1946), y así lo creo cuando contempló ese final en el que un ángel obtiene sus alas y James Stewart se convierte en el hombre más rico del mundo.
    5) Alice Adams, La Mujer que Supo amar (George Stevens, 1935), porque llorar de angustia cuando los planes de agradar a un enamorado presentándole a tu familia se van por la alcantarilla, aún me sigue conmoviendo, y esos ojos de Katharine Hepburn con lágrimas contenidas me provocan compasión.
    6) Historia de Amor (Arthur Hiller, 1970), imitadora y mil veces imitada trama en que un chico pierde a la mujer de su vida por una enfermedad incurable. Esos ojos sollozantes de Ryan O’Neal aún me conmueven.
    7) Espera la Oscuridad (Terence Young, 1967), después de tanta tensión y minutos a oscuras, decubrir con vida a la indefensa Audrey Hepburn provoca las lágrimas de los más duros.
    8) El Chico (Charles Chaplin, 1921), la fabula de lo que un padre es capaz de hacer por proteger a su pequeño hijo, aunque no lo sea de sangre.
    9) Broken Blossoms (D.W. Griffith, 1919). Constatar la miseria y la falta de cariño de una Lillian Gish que no es capaz de esbozar una simple sonrisa, simplemente, porque nadie había sido nunca tan gentil con ella como ese oriental hombre amarillo.
    10) Amor Eterno (Franco Zeffirelli, 1981), lágrimas como las de Brooke Shields y Martin Hewitt derrama uno cuando es adolescente y se está enamorado de algún imposible.

  9. Germán dice:

    La verdad, no puedo llorar, sólo reírme con ese veneno tuyo :-) .

    ¡¡Que me sigas haciendo feliz, aunque sea a costa de las lágrimas ajenas!!

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