Fritz Lang, del doble rasero a la rasera

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La piedad, una virtud que durante un tiempo consideré sobrevalorada, es algo casi tan insólito en nuestro mundo como las perlas auténticas o los huevos de Fabergé. Bien sabe Dios que YO no soy nada partidaria de las Damas Pías –no hay nada más parecido a una arpía, que una dama pía–, pero cada día encuentro más reconfortante encontrar sentimientos vagamente humanos en mis semejantes (o algo parecido).

Tal vez por eso resulta de lo más recomendable la emisión de Furia (este jueves, en TCM), una de esas películas cargadas de buenas intenciones que te reconcilian con el mundo y con el género humano. Lamentablemente, detrás de todas esas intenciones –buenísimas, ya os digo–, lo que cuenta en realidad es que el ser humano, en cuanto escarbas un poco, es una rata mala, mala, mala. Más que la quina.

El caso es que Fritz Lang, además de un grandísimo director, era, según todas las personas que trabajaron con él, un auténtico hijo de puta internacional capaz de maltratar a su equipo hasta límites que no tenían nada que envidiar a un pic-nic en Dachau. Su primera mujer se suicidó y tanto en Alemania como en EE UU, muchos actores se negaron en redondo a trabajar con el Monstruo del Monóculo.

Por lo visto, a Lang eso de que le considerasen una rata era algo que le dolía en el alma… No tanto, supongo, como le dolían a sus técnicos los exabruptos que les dedicaba en varios idiomas, todos prácticamente intraducibles, o el maltrato sistemático al que sometía a sus actrices. En sus películas, se pone del lado de las víctimas; ahora, en la vida real…

“¡¿Cómo que en la vida real?! Pero si soy antinazi total. Si hasta me he exiliado, oiga… Eso sí: si hay que darle un puntapié a una actriz, se le da y punto. Al fin y al cabo, sólo es un cacho de carne”.

En el libro del señor Esputo, la vieja tiíta Donald cuenta también cómo Hitchcock maltrataba sistemáticamente a sus actrices con unos métodos nada elaborados: “¿Ves ese barranco con zarzas, Madeleine Carroll, querida? Pues tírate por él. Esposada, claro”.

Pero bueno, esta gente… ¿qué problema tenía? ¿Impotencia? ¿Un ego que no les cabía en la bragueta? Pues me temo que una mezcla de ambos…

Moraleja: ¡Genios! Jesús, qué tropa…


Escrito por Lunes 9 febrero 2009

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Los comentarios de la película. “Fritz Lang, del doble rasero a la rasera”

  1. drymartini dice:

    cojonudas las fotos, una pena que esta mujer sólo se dedique a fotografiar a los famosos

  2. li dice:

    No solo famosos… Hace un par de meses hubo una exposición de sus fotografías entre las cuales había algunas de no-famosos, retratos de sus familiares y amigos y de sus viajes.

  3. Jesus Bautista Vasco dice:

    Sobre la foto de Penelope con Woody para mi es tan grande y original como Paloma San Basilio o Angela Carrasco en la musica, el, ella es guapa pero me parece una actriz superficial que no logra emocionarme en ninguna de sus peliculas, en la ultima Vicky Cristina Barcelona no pega para nada en la pelicula de Woody, parece que está chillando y gritando,cuando lo hace, como si estuviera en un segundo curso de Arte Dramático para principiantes, descoloca, con el genial reparto americano. Los trajes los luce divinamente pero ya está.Lo siento Pe pongo todo mis exfuerzos en verte sincera y natural y que me emociones pero nada hija.

  4. Sergio Roma dice:

    Uff, como bien dices vaya tropa, en cuanto al maltrato, pero qué genios los tíos.

    No me canso de ver la maravillosa “Metrópolis”, y todavía no he visto “Furia”, así que este es un buen momento.

    Un saludo

    http://cinebulosa.blogspot.com/

  5. Angel dice:

    Volvemos, en cierta manera, al tema ya tratado en el post de la CRAWFORD. Personalmente, no me interesa nada “como eran” estos GENIOS en su vida profesional y, mucho menos, en la privada. Lo que de verdad importa es que en sus extensisimas filmografias, no sueles encontrar ni una sola mala pelicula, al contrario, la mayoria son excelentes y con numerosas obras maestras. Por el contrario, en el cine actual, hay mucho “personaje” (algunos se definen incluso como “directores, actores o actrices….”) politicamente correcto (todo sonrisas y buena educacion) pero que hacen (por decir algo) unos films (perdon, ahora se llaman “pelis”….) que, en las mas de las ocasiones, son pretenciosos, artificiales y, lo peor, que ABURREN a las ovejas…. Señores, mas TALENTO y menos tonteria (y, de paso, muchos de ellos/as, que se revisen a los clasicos… aprenderan mucho)

  6. Susú dice:

    Yo creo que el problema de estos geniales directores era una mezcla de los complejos que usted ha enumerado en la moraleja de su post; todos eran impotentes y frustrados naturales por diversas razones, pero sobre todo por su sexualidad. Este tipo de frustración, tan primigenia e importante en la vida de cualquier ser humano, pero especialmente de los hombres, la purgaban revistiendo su vida de un egocentrismo y una crueldad insanos que, por otra parte, hicieron nacer auténticas obras maestras del cine con las que hoy todos los nuevos insanos y ególatras disfrutamos y retozamos. Pero no se engañen, todo ese egocentrismo no fue más que el oropel para ocultar una profunda tristeza y anhelos, y esa crueldad no era sino el producto de tanta insatisfacción y sufrimiento.

    En el fondo eran seres tristes y solos.

  7. Nilda dice:

    Me dan lo mismo los rasgos morales o psicológicos de los directores de cine. A no ser que me identifique con ellos, en cuyo caso reforzarán mi aprecio por el director, no por sus películas. Si esos rasgos me asquean —los casos de los dos citados— los rechazaré y seguiré disfrutando con sus películas. Esto se lo aplico también a pintores, escritores, músicos… Hay pocos artistas cuyo talento corra parejo a su calidad humana.

    Es fascinante ver cómo en estos genios pueden convivir armoniosamente visiones tan encontradas entre el arte la vida.

  8. maciste betanzos dice:

    Pero si John Ford era un puto racista y eso lo plasmaba en una matanza de indios soberbia, ¿es legítimo que yo, a quien los indios me parecen tan monos, tan dignos, más superiores en convicciones morales que el rostro pálido, disfrute como una perra viéndolos agonizar por un innegable sentido pictórico del pathos que tuviera este señor?.

    La visión, por ejemplo, sexual que tenían del mundo muchos directores luego las materializaban en sus trabajos de una manera o bien diáfana o bien disfrazada. Para entender sus obras en plenitud es preciso conocer previamente ese bagaje o rémora. Si no las pretensiones o la justificación del autor quedarán disminuidos u ocultos a ojos del espectador. Lo cual significa un empobrecimiento en todos los sentidos.

    En última instancia, la crueldad en los rodajes debe ser justa y necesaria. Poner en orden todo ese equipo a tu alrededor, luchar contra el divismo de los actores (si estos son taquilleros), las prisas de un productor, las condiciones adversas que la propia naturaleza propicia en rodajes en exteriores. Pensar que gran cantidad de genios superaron todos estas enormes trabas y aún les quedó tiempo para la introspección, la creación personal, el instinto y la inspiración (o sea, la SOLEDAD) es algo que perdonaría cualquier acto de tiranía por su parte… Yo sería incapaz de ser director de cine, vamos. A no ser que mi cine fuese underground y trabajase con un círculo reducido de amistades.

  9. El Marqués de Portugal Este dice:

    Una cita histórica: Roger de Flor el Almogavar. Nada hemos cambiado.

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