Gomorra, la otra Italia

PUNTUACIÓN: 8
Sabéis de mi animadversión por cierto cine social o político con tendencias demagógicas, que quiere adoctrinarnos antes que informarnos de una situación polémica. Gomorra es la demostración -como lo son las películas de los Dardenne, por ejemplo- de que se puede hacer un cine social adulto y sin maniqueismos.
Quizás tenga razón Martin Scorsese cuando dice que la fuerza de Gomorra está en su falta de esperanza. Es cierto que su inabordable distancia es lo único que nos hace tolerable la contemplación de este paisaje después de la batalla, escenario desolado donde se desarrollan cinco historias que dependen, de un modo u otro, de la intolerable existencia de la Camorra italiana.

Olvidémonos de cualquier glamurización de los mafiosos, que aquí aparecen, en su cotidianeidad, como simples autómatas que quieren parecerse a su autoparodia cinematográfica (el Scarface de Al Pacino). Al desnudo, incluso despreciando la narratividad clásica (la segmentación de las historias puede desorientarnos al principio, como si Mateo Garrone quisiera introducirnos en una habitación a oscuras para que andáramos a tientas, inseguros, sin apegarnos a nada), Gomorra muestra las ruinas de un país arrasado por la corrupción y la violencia.
Nada de excesos explicativos. La película es muy concreta (todo ocurre aquí y ahora, sin filtros ni excusas) y muy abstracta (todo ocurre en un lugar que parece otro planeta). Puede resultar contradictorio, pero de esos contrastes nace un filme intenso, terrible y, en cierto modo, didáctico, en el mejor sentido de la palabra.
Escrito por Viernes 14 noviembre 2008
Hola, Sergi. Has escrito hasta tres críticas de Gomorra (que yo sepa): la de Fotogramas, la de La Razón y esta del blog. ¿Te ves condicionado por el medio a la hora de escribirlas? ¿Intentas hablar de cosas diferentes o tiras de copy&paste? ¿Las haces seguidas? Gracias.
Si las comparas verás que el copy&paste no lo utilizo nunca. Es un ejercicio literario bastante estimulante: se trata de comunicar lo que pienso de la película utilizando recursos distintos. Cada medio pide un enfoque, aunque tengo que reconocer que no me lo planteo demasiado a priori, supongo que lo aplico de una forma bastante automática. No las hago seguidas: en el caso de “Fotogramas”, al ser una revista mensual, tuve que entregarla hace algo más de un mes. Las demás sí.
La verdad es que sí tiene virtudes (la ambientación es genial) pero su ritmo es bastante cansino y se hace tremendamente larga. Demasiada exposición sin dirección…
Gomorra me ha gustado mucho; me parece una película magnífica, apasionante, valiente, seca, desoladora y desencantada.
Estamos ante una de las miradas más desmitificadoras y realista que se han hecho sobre la mafia.
Matteo Garrone ha hecho un retrato minucioso y sin concesiones de cómo opera la camorra napolitana, de cómo expande sus largas redes en lo social y político, de cómo lo domina todo y de las consecuencias y efectos que produce.
Y también le ha salido una radiografía de un país, de una Italia sumida en la corrupción y la violencia.
Aquí lo importante es la mirada; austera, casi documental, casi neorrealista. Parece que Garrone ha conseguido atrapar un trozo de vida y nos lo da de forma fría, cruda y distanciada.
Todo desprende naturalidad, veracidad y tremenda autenticidad.
Narra con buen equilibrio y mucho interés cinco historias que se entrelazan.
Tiene una primera parte eminentemente expositiva que describe la cotidianeidad por la que deambulan los personajes (suburbios, casas en ruinas, canteras, fábricas textiles, ambientes, lugares o procesos)
Y una segunda parte más contundente en la que estalla la violencia.
Rodada con cámara en mano, música diegética y actores casi no profesionales, la película nos deja imágenes, datos y secuencias estupendas, reveladores y sorprendentes.
Como para lavar su dinero, la camorra invierte parte del dinero conseguido ilegalmente en la reconstrucción de las Torres Gemelas.
O secuencias como las de los niños que conducen camiones, la del adolescente iniciándose en la camorra siendo disparado en el pecho provisto de un chaleco antibalas, dos jóvenes delincuentes jugando a ser mafiosos disparando armas robadas o el tristísimo y terrible plano final.
Garrone sabe contar muchas cosas en un solo plano y por momentos parece que más que en el sur de Italia estemos en una terrible favela de Brasil.
Gomorra es una novedosa mirada al cine de gangsters, al cine de mafiosos, muy alejada del estilo de películas como El padrino, Uno de los nuestros o El precio del poder. Sin épica, sin cámaras lentas, sin tiroteos espectaculares, sin efectismos ni fascinación.
Y es una de las mejores películas italianas de los últimos años.
Ahora que ya la he visto sí que pondría a Gomorra como una de mis preferidas para el Oscar al film extranjero.
Lo triste es que esta excelente película no venga con más promoción y más copias y, sobre todo, que el público prefiera cosas tan espantosas, rutinarias y morbosas como Saw V o fallidas fábulas caprianas como El último voto.
Súper a favor.
Me quedo con la muerte de dos de los protagonistas: en un pispás, sin prestarles la más mínima atención.
It has to be done.
Y con los planos geométricos à la Antonioni.
P:))
Nunca había visto la Mafia mostrada de esta manera. Es una película fantasmagórica con título de crédito en un precioso rosa.
sin ser experta de cine, he leìdo aqui los mejores comentarios de Gamorra sin el filtro vicioso de las pelis ambiciosas en taquilla. No vaticino nuevas tendencias pero si alabo de alguna forma a un productor capaz de develar los suburbios tan enredados de mafias, siempre con terminales de venganza y una realidad por el plano cotidiano y cansino a la vez. La verdad es que el espectáculo es un segundo plano cuando se puede llegar a comprender la “sin razón” de estos grupos que ya vimos, anti( ambiental, social, politico)-reglas y si tan jerárquico en su más bajo nivel de operaciones.
En cierto modo Gomorra me ha decepcionado. Esperaba un film más intenso, eso no quiere decir más cercano, la distancia que propone me parece muy atractiva. Pero no he encontrado nada en el film que no conociese o fragmentos que pudiesen llegar a perturbarme.
Lo que me cuestiono en Gomorra es: ¿Para qué verla? Buenos actores, buena realización, es verosímil, tenemos un precedente mediático interesante como la búsqueda y captura del escritor del libro, etc., pero una vez he visto The Wire, Los Soprano, Uno de los nuestros, he leído distracciones muy clarificadoras de Camilleri y su inspector Montalbano (brillantemente adaptadas a la televisión), infinidad de films de mafiosos, barrios marginales, fabelas, etc., no encuentro en Gomorra nada que me sorprenda ni me agreda como espectador, ni que me haga reflexionar (quizá únicamente el relato del sastre).
Quizá lo que más me suscitó, fue encontrar cierta poética pasoliniana en ese no-optimismo tan nihilista que plantean las imágenes construidas por Garrone.
Me como la b de favela, perdón.