Los girasoles ciegos (y sordos y sordomudos)

PUNTUACIÓN: 4
Hice mis deberes y leí los relatos de Alberto Méndez antes de ver Los girasoles ciegos. Me habían hablado tan bien de ellos que me parecía estrictamente necesario para comprender y valorar en su justa medida la adaptación de José Luis Cuerda y Rafael Azcona.
Hice lo correcto, dado que uno de los mayores errores de la película radica en la integración de uno de los cuentos (el segundo) en el cuarto. La historia de ese sacerdote acosador, esa mujer maltratada por la posguerra y ese hombre, muerto viviente, escondido en el hueco de un armario, devora a la historia de dos jóvenes que intentan cruzar la frontera con Portugal para escapar de los nacionales, quedando como una pincelada innecesaria.

Ese problema de estructura se agrava si tenemos en cuenta que Los girasoles ciegos padece del mal endémico de buena parte del cine español, esto es, el academicismo. Es sorprendente que una película que trabaja con materiales tan intensos sea tan insípida, tan formal en su puesta en escena, tan solemne y tan aburrida.
Creo que Raúl Arévalo no da la talla en su papel de cura psicópata, y que los únicos que se toman en serio el material con el que están trabajando son Maribel Verdú y Javier Cámara, tan inspirados como de costumbre.
Escrito por Viernes 12 septiembre 2008
Totalmente de acuerdo contigo Sergi.
Es una pena. La que podría haber sido una de las películas españolas del año (por el material con el que trabajaba, director, actores ) se queda en un fiasco, una decepción que no convence en absaluto.
Además es bastante triste lo que han hecho Rafael Azcona y Jose luís Cuerda con el guión
simplificando y quitando la complejidad para dejarlo en una cosa simple, superficial, fácil y muy obvia.
Y, como, una historia tan triste, tan dura con unos personajes que sufren tanto y pasan unos tormentos internos como los de los tres protagonistas resulta tan fría, académica y correcta.
Lo mejor: las miradas de Maribel Verdú y el dolor contenido de Javier Cámara.
Creo que con dos actores como Maribel Verdú y Javier Cámara poco se puede errar. Ella a veces resulta anodina (El palo) pero cuando se pone está impresionante. Pero lo de él es de quitarse el sombrero, tanto en drama como en comedia está suelto, convincente. Además de que ambos parecen muy buena gente.
Como siempre, en este país se valora poca a los jóvenes actores y todos preferimos dorar la píldora a aquellos que ya conocemos de televisión, que como los tenemos hasta en la sopa son “los que son buenos”. Admiro el trabajo de Maribel Verdú y de Javier Cámara, creo que son dos de los mejores actores del panorama nacional, pero no estoy de acuerdo en lo que a Raúl Arévalo se refiere. En todo momento está en su papel, mantiene el personaje durante toda la película y aporta grandes cosas a la trama, como la conversión total y la encarnación del personaje.
Por otra parte no creo que el film sea frío y tampoco creo que deje indiferente a nadie, aunque eso depende de la sensibildad y capacidad empática de cada uno.
A pesar de mi admiración por Javier Cámara no creo que este sea uno de sus mejores papeles, es cierto que hay dolor contenido, pero no hay un momento de ruptura del personaje, tan sólo un momento de rendición que es más aprovechado por el personaje de Maribel.
Bueno Sergi, ¿y tú qué opinas sobre el acontecimiento del año en el panorama de la crítica española?
Eso es Sergi : ¿Con Boyero o contra él?.
Lo sabéis: estoy a favor de la crítica razonada y sin insultos.
Creo que, por otra parte, Marco Muller se ha equivocado en su programación de la última edición de la Mostra. No tengo nada en contra de la línea dura (a mí la de Kiarostami me gustó), pero también hay línea dura fallida, y esa es la que predominaba en Venecia (sin contar los títulos italianos, tres de ellos infumables).
a eso se le llama una respuesta evasiva, Sergi…
¿Firmaste tú la carta? (si no es indiscrecion)
No, no la firmé.
Eso si es una respuesta directa….
curiosidad saciada, gracias
La carta, Sergi, no tiene nada que ver con la mostra, la carta denota que lo de Venecia es una más de muchas es ese “hastio” que es transmitido constantemente por Boyero.
Lo que más me molesta de Boyero no es en sí el hastío (aunque, como para todo, es conveniente estar motivado para hacer las cosas razonablemente bien), sino lo que trae consigo: una total y absoluta falta de respeto. Falta de respeto que no sé si es mayor por el lector o por el oficio.
Por otra parte, la famosa carta no pretende, como he leído por ahí, “callar” a Boyero, faltaría más, sino que el medio en el que escribe se posicione con respecto a las opiniones de su colaborador y, por extensión, cuál es el papel que verdaderamente juega en todo este meollo del cine.
Por si alguien le interesa esta es la respuesta (solo es un corta y pega) que Boyero le ha dado a un internauta en su chat semanal sobre la famosa carta al director….
Q: Buenos días. En El País del sábado pasado hubo una carta al director donde se le criticaba con dureza. Se decía que tachaba de cursis, etc., a quien no estaba de acuerdo con usted (en concreto era sobre las películas menos conocidas o más “experimentales”) y, en suma, que el periódico debía aclarar su posición “oficial”, por si fuera diferente de la de su crítico ¿qué piensa de esto? ¿le han echado alguna bronca? Gracias.
C.B: ¿Se refiere usted a la conjura de los necios? Le he dedicado escasos minutos a la famosa carta. Entre otras cosas porque la personalidad del 95% de los firmantes, según ellos pertenecientes al ámbito cinematográfico, me resulta absolutamente desconocida. Y los que me suenan solo me inspiran esa sensación tan poco cristiana del desprecio. Durante toda mi vida profesional he tenido multitud de enemigos, pero al menos, sabía quienes eran y a que se dedicaban. Cuánto esfuerzo el de Víctor Erice, ese juglar de los membrillos, y de José Luis Guerín, uno que fotografía durante dos horas la ciudad de Estrasburgo y se empeña, inútilmente, en que eso es una película artística, para convocar a sus ortodoxos mariachis. Me siento como Gulliver en el país de los enanos.
A mi no me gusta mucho como escribe (para gustos…) y el cerrojado en general (tal como se dice en la carta, en lo que me parece que estamos de acuerdo la mayoría…estar más abierto a lo nuevo o lo distinto no significa dejar de tener actitud crítica) pero me parece francamente lamentable pedir que aclaren su “postura oficial” al periódico. Ahí se han equivocado.
El incluir en el diario a dos figuras tan opuestas como Boyero o Costa ya es una postura. Otra cuestión es quien merecería cubrir el festival (bueno, si se turnan tampoco pasaría nada). Y Javier Ocaña, el gran olvidado de todo esto, que para mi es un crítico de fineza como lo demuestra los años que esta en Cinemanía.