Un nuevo mito: Luc Fournol, ese gran desconocido

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¿Qué tienen en común todas estas imágenes?

Sí, en efecto. Que todas son mágicas. Todas son eternas. Todas están vivas. Todas son perfectas (porque no son perfectas: son imperfectas, como la vida). Todas están hechas por Luc Fournol.

¿Y quién es Luc Fournol?, os preguntaréis. Pues YO también me preguntaba lo mismo cuando me enamoré de una de sus fotografías, que compré hace unos días en una casa de subastas capitalina (feudo de dos millonarias con planta maximalista y educación bajo mínimos).

Bueno, pues resulta que Luc Fournol era (y es, si Internet no miente, ya que no consta en ningún sitio que haya estirado la patita… que a estas alturas debe estar ya como el brazo incorrupto de Santa Teresa) un fotógrafo de celebrities de los años dorados de la prensa francesa. Fournol tomó fotos de los artistas más famosos entre los años 1950 y 1970: actores, escritores, pintores, músicos… Todo el que era alguien pasaba ante su cámara en publicaciones como Art o Jours de France.

Fournol se hizo un hueco en una época en la que el retrato de estudio alcanzó su máxima perfección (hablamos de la época de los más grandes: Beaton, Avedon, Ben Stern, Inge Morath…) precisamente porque no eran retratos de corte, sino todo lo contrario: trozos de vida. Esa cosa tan extraordinaria que Truman Capote pretendía hacer con las palabras, Fournol lo hacía con las imágenes.

Por lo visto, a partir de los 70 se dedicó exclusivamente a su colección de pintura contemporánea, a la que sigue entregado como a una vocación religiosa, esa llamada que algunos privilegiados sienten cuando se caen del Ferrari camino de Dubai: el coleccionismo.

En fin, el caso es que en la actualidad, aunque no sea un fotógrafo de masas ni protagonice retrospectivas como la de Steichen (maravillosa), sí que es recordado cada cierto tiempo por un selecto grupo de devotos con monografías como la que publicó Denoel hace diez años, Instants d”annes 1950-1970, o exposiciones recuerrentes en París cada cierto tiempo, como una marea o un déjà vu (dejabugo, para entendernos).

Por cierto, la fotografía que me he comprado, firmada y autentificada por esas dos damas de alto copete de la casa de subastas capitalina, es esta:

Sí, es la Callas, gordita, con gafas, mayor… con perlas, muy YO. ¿Es o no es divina?

Moraleja: Mi ex marido y yo hemos decidido iniciar una colección. Él de retrato romántico, yo de arte contemporáneo. Fundaciones del mundo, esperamos vuestras peticiones…


Escrito por Lunes 28 julio 2008

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Los comentarios de la película. “Un nuevo mito: Luc Fournol, ese gran desconocido”

  1. El Marqués de Portugal Este dice:

    A estas alturas, lo más chic vuelve a ser legar un museo para la posteridad…

  2. Nilda dice:

    Una fascinante colección de fotografía la que nos ofrece. Pero Luc Fournol no es un desconocido; forma parte de la historia de la fotografía y su obra sigue vigente, inspirando a los fotógrafos actuales. Eso sí, con distintos resultados, pues el DON de transformar en vida —de la de verdad— todo lo que sale de un objetivo, sólo unos pocos lo poseen.

    En cuanto a su adquisición, ¡la envidia me carcome! Y la curiosidad me pica: ¿cuánto mide la foto?

  3. maciste betanzos dice:

    Muy buena la foto de la Callas. Es tipo comedienne. Aunque a mi me hace especial ilusión la de Delon en ese despertar desde esa alcoba a lo Bocaccio 70, mientras el signore Visconti tira de la cadena en ese báter tipo Confidencias (¿porque la toilette de Confidencias tenía cagadero, no?. No me fije bien en su momento)..
    Le recomiendo, ahora que habla usted de esas publicaciones francesas, al ínclito WALTER CARONE, trabajaba miucho para Paris-Match, creo recordar.
    La lastimo, uy perdón, quería decir que la estimo.

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