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PUNTUACIÓN: 2

Manual para destrozar una buena obra de teatro (12, de Nikita Mikhalkov).

1. Violar el espacio para el que ha sido escrita. Doce hombres sin piedad, obra de Reginald Rose que Sidney Lumet adaptó con eficacia en 1957, fue concebida para desarrollarse en un espacio claustrofóbico, que no dejara respirar a sus personajes. Al cazurro de Nikita Mikhalkov no se le ocurre otra cosa que ambientarla en un gimnasio descomunal, aniquilando el efecto-jaula del original.

2. Como quiere demostrarnos que sabe mover la cámara, Mikhalkov no se corta al sobrevolar cabezas como si fuera un águila real. Él es el demiurgo, el que pone orden en el caos de voces de esta adaptación que cae como un yunque de dos horas y media sobre el sufrido espectador.

3. Cada actor tiene su momento y se ve obligado, empujado por la errónea dirección de Mikhalkov, a montar el número.

4. Coartada ideológica: vamos a hablar del conflicto checheno y a ser políticamente correctos. Todo sea por limpiarnos las manos de sangre.


Escrito por Miércoles 18 junio 2008

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Los comentarios de la película. “12”

  1. Int dice:

    Vaya racha llevas, Sergi

  2. Raúl dice:

    Aiiii, ya estamos en epoca de saldo veraniego…

    Este vienres será peor, ya viene el infeccioso aire de Sexo en Nueva York