Una chica cortada en dos

PUNTUACIÓN: 6
La chica cortada en dos del título de la última película de Chabrol es la chica del tiempo de una televisión local, dividida entre dos hombres: un escritor casado, bon vivant y seductor impenitente, y un aristócrata de provincias, un niño rico y mimado que quiere casarse con ella. Lo que empieza como una dilema amoroso se transformará en acto criminal: a Chabrol, determinista convencido, le gusta mostrar las consecuencias de la indecisión y el engaño.
Estamos, pues, en territorio conocido. Chabrol nos da lo que esperamos de él: retrato ácido de la burguesía provinciana, un cierto desprecio por sus criaturas y un cierto sarcasmo al mostrar el abismo al que están predestinados. Sin embargo, el resultado dista de ser una de sus mejores películas.

Acaso el film sea demasiado distante y demasiado cínico. Nunca acaban de interesarnos demasiado los protagonistas porque a Chabrol tampoco le interesan de verdad. Los actores -especialmente Benoît Magimel- rozan la caricatura.
Prefiero la versión del caso real -porque esto es un caso real de principios del siglo XX- dirigida por Richard Fleischer con el título de La muchacha del trapecio rojo, con una despampanante Joan Collins en el papel principal.
Escrito por Viernes 30 mayo 2008
Benoit Magimel me cae especialmente mal en esta película, con esas poses tan ridículas…
Chabrol esta ya para jubilar, y desde hace bastantes películas.
La penúltima, Borrachera de poder, ya me parecía el colmo. Sobretodo por la presencia de Isabelle Huppert, con esa frialdad y antipatía tan suya.
Todas las películas de la última decada son de formulario. Es más o menos como el cine de Woody Allen: Algo conocido, que admites te de lo que te de si eres un incondicional, y que te cansa y te aburre si no es así (mi caso).
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Pues a lo que nos tiene acostumbrado Chabrol desde hace bastantes años, una buena película (sin más) para disfrutar el domingo por la tarde. Considero un placer verlas, se que no me van a cambiar el mundo, pero que coño, hacer que durante 90 minutos me olvide de todo y viva una historia, pues en eso nunca me ha fallado Chabrol. Es como leer a Simenon, Camilleri o Montalbán, lo mismo de siempre pero siempre bien, y de vez en cuando algo un poco más excepcional o menos expecional, como sería esta Chica cortada en dos. Pero se necesita maestría para hacer estas “nimiedades”, y eso en Chabrol, se ve en cada descripción de personaje, de espacio o de trama, una sobriedad que ha ido asumiendo hasta solamente contar lo esencial.
Eso sí, estoy totalmente de acuerdo con el 6 de Sergi, pero pasé una tarde resguardado de la lluvia muy feliz, que a veces de eso se trata el cine.