Obsesión, de Brian de Palma

Todo lo que no es copia es tradición, dicen. En el caso de Brian de Palma, todo o casi todo es copia, pero lo hace con mucha gracia y como se deben hacer estas cosas, sin intentar engañar a nadie. La misma franqueza a la hora de reconocer las fuentes también la tiene Quentin Tarantino.
“Obsession”, fatalmente titulada en castellano “Fascinación”, es un revisitación de lo más kitsch de “Vértigo”, aunque con escenas calcadas de “Rebeca”, e incluso cuenta con una apasionada partitura del mítico Bernard Herrmann, (la última que compuso el pobretico antes de morir). Y con todo lo naif e inverosímil que es, he de admitir que me gustó, que me interesó y que hasta me hizo pensar y todo.
El prota es un hombre de negocios que pierde a su familia en un extraño accidente. Quince años después, en un viaje a Florencia, conoce a una mujer que es la viva imagen de su esposa.
El guión es de Paul Schrader, aunque nadie lo diría. Por supuesto, hay que recordar que de lo que escribe un guionista a lo que llega a la pantalla hay mucho trecho.
El prota (el inefable Cliff Robertson) se encuentra a la sosias de su esposa (Geneviève Bujold) restaurando un fresco en una iglesia de Florencia. Debajo de la pintura dañada, los restauradores han encontrado un fresco anterior. Y la joven Sandra plantea el dilema. “¿Qué es mejor? ¿Destruir la obra más reciente para recuperar una obra de arte anterior, o restaurar la imagen más reciente y olvidarse de lo que hay debajo?”
El prota le dice que hay que restaurar la obra reciente, puesto que hay que proteger la belleza siempre.
Esta conversación encierra el que para mí es el sentido de la película, y uno de los misterios del amor. El hecho de que cada amor trae consigo fantasmas del pasado, y que resulta muy difícil aislar o entender qué nos gusta en las personas que nos gustan, qué clase de asociaciones se ejecutan en la cabeza de los seres humanos a la hora de escoger a alguien por encima de otras personas.
En el caso de Michael Courtland, ama a Sandra porque es igual que su difunta esposa. Pero… ¿No es un misterio y un susto encontrar en cada obra de arte restos de pinturas que creíamos ocultas y olvidadas? Esa es la pregunta que plantea “Obsession”, y yo tampoco tengo la respuesta, pero me encanta dejarme llevar por Brian y su inexistente sentido al ridículo y sus maravillosos planos y movimientos de cámara.
Escrito por Lunes 31 marzo 2008
Peliculón. A ver si aprovecho que la han sacado en DVD para tirar mi vieja copia en VHS.
Divina, divina, divina. DIVINA.
Creo haber visto esta película años ha, apenas me acuerdo. Pero esto que dice usted del gusto por la copia a Hitchcock y sin ningún miedo al ridículo me recuerda a “Doble cuerpo”, también de Brian De Palma.
Kitsch, surrealista, metalingüísta y un despropósito tal que hay que verla como comedia para disfrutarla de verdad. Eso sí, ni asomo de un tema profundo bajo ella como en “Fascinación”.
Creo que los que perdimos a nuestra pareja (vamos a ser claros que se nos a muerto) entendemos perfectamente al protagonista, a mí hace poco me pasó lo mismo, quizás gracias a que la pude ver antes, tomé la juiciosa decisión de detener mí paso y esperar que se alejara.
Dejando la autobiografia, creo que no es una buena película, algo habitual en Brian, que conste que el hombre lo intenta, pero desgraciadamente no le sale.
Esta película me parece una obra maestra, lo reúne todo para serlo y lo es… como la mayoria de su director en su primera època: Carrie, La furia, Vestida para matar, Blow out (la más maravillosa de todas) qué buen cine de aquélla época!
y Paul Schrader me parece un muy buen guionista: American Gigolo, El placer de los extraños, El beso de la pantera… películas que deben verse con los cinco sentidos