¡Qué bien se está desnud@!

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No, amig@s, no me he metido a monja de clausura después de tanto cine de túnicas ingerido en Semana Santa, ni he hecho penitencia de silencio, ni me he enganchado a una secta adoradora de la vida extraterrestre, que me ha tenido abducida estos días.
No, simplemente me he perdido toda. Me he dejado llevar y me he convertido en una especie de marmota que apenas se ha comunicado con el exterior durante estos días sagrados. Sólo me movía para lo básico, y ya sabéis de lo que hablo… Pero ya estoy de vuelta, renovada, fresca, incansable y guerrera.

Para la rentrée os voy a contar una de mis últimas travesuras o, mejor dicho, investigaciones. Porque a una le puede vivir nuevas experiencias… para analizarlas científicamente, claro.
Un grupo de amigos que practican el nudismo me invitó a ir con ell@s al teatro… con una condición: debía ver la obra en pelota picada.
Para más inri, el musical en cuestión se titula Cantando desnudos, y consiste en adaptaciones de canciones de Disney pero en plan picarón. Me explico: unas hablan de aquellas porno chachas que, desgraciadamente, no llegaron a tener la aceptación que merecían; otras, de lo incómodo e imprevisible que puede llegar a ser una erección, pongamos por caso, mientras un chico se ducha con sus compañeros del equipo de fútbol; y otras de las maneras diversas como se puede batirla cosa. Vamos, este musical, que interpretan siete muchachotes en cueros, es algo así como una gran oda al pene, ese juguete maravilloso con el que tod@s hemos disfrutado.

Pero la propuesta esta vez rompía la barrera entre el escenario y el patio de butacas, entre actores y público, y la sala se llenó de gente sin vergüenza que extendía su toallita y plantaba su culete encima sin más atuendo que el calzado.
La cosa resultaba al principio un tanto cómica, pero poco a poco una se sentía cómoda, relajada y a gustito, como en alguna playa remota, por ejemplo, pero sin crema protectora.
Los chicos de la prensa, amontonados en el gallinero, nos hicieron fotos… y vi mi lozano culete en algún medio de comunicación al día siguiente: mis amantes lo habrán reconocido, espero que mi mamá no.
Son los riesgos de este tipo de aventuras.

Yo, después de asistir al teatro de tal guisa, apuesto por hacer otras cosas con tan poco atuendo, por ejemplo, ir al fútbol, a la hípica o al cine, ¿por qué no?
Y vosotros, ¿os hubiera gustado asistir? ¿os atreveríais? ¿Qué otras cosas os gustaría hacer tal y como vinistéis a este mundo, aparte de ducharos, tomar el sol y retozar en la cama?


Escrito por Martes 25 marzo 2008

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Los comentarios de la película. “¡Qué bien se está desnud@!”

  1. LA NIÑA dice:

    DEBE SER LO MAS DIVINO DEL MUNDO ESTAR ASI O NO ……………………………..

  2. LA NIÑA dice:

    SI SOY ORIGINAL NO HABIA LEIDO Q YA HABIAN DICHO LO MISMO … TU ERES EL DE POCA MENTE Y SENCIBILIDAD

  3. conchita dice:

    me encanta que haya gente tan naturalota desparramada por ahí y que escriba cosillas como estas.
    qué haría? andar en pelota picada todo el día por casa si el tiempo o Unión Fenosa o los Verdes me lo permitiesen. Sin tener que cerrar las cortinas y, por supuesto, sin tener q enfundar los pantalones del chándal cuando el timbre sonara. Por cierto, los últimos que llamaron a mi puerta fueron los Testigos de Jeová: lo mío sería una nueva forma de hacer apostolado.

  4. el otro Ben-Hur (Ramón Novarro) dice:

    Cuando vivía en canarias, yo y mí novia nos pasabamos el día en Kimono, de esos muy cortitos y vaporosos y dormía desnudito, pero ahora que vivo en el norte, no hay factura del gas que lo resista.