Como la vida misma

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PUNTUACIÓN: 4

Uno sale de ver Como la vida misma pensando que si eso, si esa comunidad sonriente y monstruosa, si esa institución alimentada a base de gimnasia grupal, besos constantes en la mejilla y canciones de amor, se llama familia, mejor optar por la vía monoparental y apuntarse a un curso de videojuegos de un solo jugador.

A ratos parece que la película de Peter Hedges retrate a esa familia con un cierto sarcasmo, buscando su calidez sin dejar de reconocer su egoísmo, un poco como lo hacía Lasse Hallström antes de defenestrar su carrera, en películas como Querido intruso o ¿A quién ama Gilbert Grape?. Luego te das cuenta de que no, de que la cosa va en serio: esa familia es capaz de comprender cualquier cosa, y empalaga, y no te la crees.

La cosa en cuestión es la siguiente: tu hermano pequeño trae a su novia a casa, y resulta que es la mujer de tus sueños, la que conociste en una librería y dejaste perder. Eres columnista de éxito, viudo y con tres hijas, y te cuesta relacionarte. Parece un personaje hecho a medida para la cara de panoli, tierna y divertida, de Steve Carell. Una pena que a la película le sobre azúcar y le falte personalidad.

Lo que me flipa es lo de Juliette Binoche. Su filmografía es impecable: pocas actrices francesas pueden enorgullecerse de haber trabajado con Léos Carax, Kieslowski, Hou Hsiao-Hsien, Haneke, Techiné y, ahora, con Kiarostami. ¿Por qué su carrera americana es tan decepcionante? ¿Por qué se ha dejado encasillar en ese personaje de extranjera bonachona y eternamente contenta?


Escrito por Lunes 24 marzo 2008

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Los comentarios de la película. “Como la vida misma”

  1. leao buitron dice:

    de la putamadre