Turismo de ficción

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Adoro las arquitecturas imposibles, la arquitectura efímera, los decorados, los edificios creados con una única finalidad: ser destruidos. Por eso, por ejemplo, adoro Los Diez Mandamientos. Vi una vez un documental siendo niño en el que contaban cómo Cecil B. DeMille mandó construir toda una ciudad, con sus puertas monumentales, sus calles y canales bordeados de palmeras, todo, en el desierto de California. Tras el rodaje, la arena volvió a sepultar la ciudad en apenas unos meses y ahí sigue.

Unos 20 años antes, la Metro construyó una Roma de mentira en la Roma auténtica para ese delirio kitsch llamado Ben-Hur (en versión de Fred Niblo, con Ramón Novarro; no en la de Wyler con Charlton Heston, que me interesa mucho menos). Los decorados eran tan espectaculares que estuvieron a punto de llevar a la ruina al mítico estudio, aunque finalmente recuperaron costes en taquilla. ¿Os imagináis una Roma de cartón piedra levantada a las afueras de Roma? ¿Y a Scott Fitzgerald caminando por el foro romano, recién pintado, mientras se quejaba amargamente al Sr. Niblo de “lo duro que es ser un artista, es agotador: ahora estoy puliendo mi último libro, El gran Gatsby, y cada palabra es como un cuchilla”. (Chúpate esa, Truman).

En la década de los 30, en lugar de construir, destruyeron una ciudad, Atlanta, consumida por el fuego. La escena del incendio se rodó con decorados prestados al productor David O. Selznick. ¿El resultado? Imágenes tan surrealistas como esta: el Empire State Buiding, en cuya cima había encontrado King Kong la muerte seis años antes, ardiendo en plena Guerra Civil (y en Atlanta, no lo olvidemos).

Dando un salto mortal, tengo que admitir que una de mis ciudades (de cine) favoritas es Las Vegas de Corazonada. El pobre Coppola se quedó con una mano adelante y otra detrás tras construir prácticamente todo el Strand en sus estudios, Zoetrope. Me pregunto qué habrá sido de todos esos decorados. ¿Los habrán aprovechado? ¿Estarán criando malvas (en sentido literal)? ¿Qué pasa con todas esas ruinas de cine? Con Los Ángeles de Blade Runner, el París de Minelli (falsísimo, pero París es tan divina que luego, cuando la conoces de verdad, no decepciona), los alrededores de Covent Garden de My Fair Lady… ¿Qué pasa con estas ciudades? ¿Se pueden visitar hoy o son pura arqueología?

Moraleja: La verdad es que da un poco igual. Hay ciudades, como Nueva York o Las Vegas (la auténtica, no la de Coppola), que cuando las conoces no piensas que sean reales, sino decorados. Y probablemente no te equivoques.


Escrito por Lunes 3 septiembre 2007


Los comentarios de la película. “Turismo de ficción”

  1. el otro Ben-Hur (Ramón Novarro) dice:

    Louella lo primero disculpas por el chiste fazio del otro día ( a veces hasta yo mismo me equivoco) y superafavor de tú denuncia de la explotación en esos paises exóticos y masacrados en primer lugar por aberrantes dictaduras. De los mandamientos de De Mille la anecdota es que años despues de que rodara la versión muda en California, un grupo de aficionados a la arqueologia , descubrieron los restos de los decorados…igualito que en las escavaciones de Luxor. No se si viste la edición de la película en DVD pero tiene unos comentarios la mar de jugosos.

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